“Pelea y reconciliación entre congresistas del Centro Democrático en Bogotá”

Compartir en redes sociales

Un tenso episodio marcó la jornada legislativa en el Capitolio Nacional. Los representantes a la Cámara Jaime Arizabaleta y José Jaime Uscátegui, ambos del Centro Democrático, protagonizaron un altercado físico en el Salón Elíptico del Congreso, en la antesala de la discusión de la Ley de Sometimiento. Lo que comenzó como una discusión por la programación del debate de la Ley Anticapuchos terminó en empujones y manotazos, hasta que el también representante Daniel Briceño, compañero de bancada, intervino para separarlos.

Según se conoció, Arizabaleta reclamó a Uscátegui por no haber incluido la Ley Anticapuchos en el orden del día, mientras que Uscátegui explicó que los actos legislativos tenían prelación constitucional. La conversación se fue caldeando hasta llegar a las manos. Horas después del incidente, ambos congresistas anunciaron su reconciliación pública, un gesto que buscan proyectar como un ejemplo de madurez política dentro de su colectividad.

Una iniciativa clave para la seguridad en las movilizaciones

La Ley Anticapuchos, promovida por los representantes Arizabaleta, Miguel Ángel Pinto, Daniel Briceño, Julio César Triana y Guillermo Alvira, es una iniciativa multipartidista que busca tipificar como delito el uso de capuchas, máscaras o pasamontañas durante movilizaciones públicas cuando se cometan actos vandálicos. El proyecto contempla sanciones de 54 a 96 meses de prisión y multas que oscilan entre 50 y 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Además, incluye agravantes por el uso de explosivos, sustancias corrosivas o artefactos peligrosos, y sanciona a quienes inciten, dirijan o faciliten la obstrucción de vías e infraestructura de transporte cuando esta atente contra la salud pública, la seguridad alimentaria, el medio ambiente o el derecho al trabajo.

El propio Arizabaleta se pronunció tras el altercado a través de su cuenta en X, antes Twitter, donde expresó su reflexión sobre lo sucedido. «Hay momentos en los que uno tiene que reflexionar, y hay actitudes de uno que no son las mejores y que se deben corregir», escribió el congresista, dando a entender que fue consciente de su error y que buscaba pasar la página. También aprovechó para defender el espíritu de su iniciativa legislativa, señalando que el 99% de las personas que salen a protestar no lo hacen ocultando su identidad ni cometiendo vandalismo, sino ejerciendo un derecho constitucional.

«Aquí lo que queremos es fortalecer el derecho a la protesta. El 99% de las personas que salen a protestar no salen ocultando su identidad, no salen a protestar con capucha, no salen a hacer vandalismo, salen a ejercer ese derecho constitucional que es protestar; pero se sabe que quien usa una capucha en medio de una protesta sale a delinquir»

Jaime Arizabaleta, representante a la Cámara

Minutos después del escándalo, Arizabaleta confirmó en la misma red social que había conversado directamente con Uscátegui para superar el episodio y que ambos acordaron dejarlo atrás sin rencor alguno. La bancada del Centro Democrático, por su parte, emitió un comunicado en el que afirma que mantendrá su unidad en las iniciativas parlamentarias, pese al momento de tensión vivido. No obstante, el video del enfrentamiento se difundió rápidamente en redes sociales, gracias a publicaciones como la del usuario @DanielMonroyH, generando una ola de críticas de los ciudadanos hacia los legisladores por dar este tipo de espectáculos justo cuando el Congreso se disponía a discutir temas de alta sensibilidad para el país. El episodio queda así como un llamado de atención sobre el clima político que se respira en el recinto, aunque el gesto de reconciliación haya llegado antes de que el escándalo creciera aún más.

Sigue leyendo