En la madrugada del viernes 23 de octubre de 2026, una fuerte explosión sacudió el peaje San Pedro, ubicado en la vía entre Villanueva y Monterrey, en el departamento de Casanare. Al menos cuatro personas resultaron heridas y fueron trasladadas al hospital local de Villanueva, mientras que la infraestructura del peaje sufrió daños materiales significativos, especialmente en las cabinas y la estructura principal. Las autoridades investigan el suceso como un posible atentado con carro bomba, luego de que dos hombres abandonaran un vehículo en el lugar y escaparan en una motocicleta momentos antes de la detonación.
El ataque se produjo en una zona marcada por la presencia y disputas territoriales de varios grupos armados ilegales, entre ellos el ELN, disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y las Autodefensas Campesinas de Casanare. Esta situación ya había sido advertida por la Defensoría del Pueblo en la Alerta Temprana 016-2024, emitida en junio de ese año, que señalaba riesgos de desplazamiento forzado, reclutamiento y ataques con explosivos para los municipios de Villanueva, Monterrey, Maní, Orocué y Tauramena. Asimismo, la Misión de Observación Electoral (MOE) identificó un riesgo electoral medio para Villanueva y Monterrey en su análisis de 2026, mientras que otras localidades de Casanare presentan un nivel alto de riesgo.
Explosión altera la movilidad en la zona
Tras la explosión, se activaron los protocolos de seguridad, con la llegada de unidades especializadas en explosivos que inspeccionan el área para descartar otros riesgos y recopilar evidencias. El tránsito en el sector fue suspendido temporalmente, mientras que en redes sociales comenzaron a circular videos que muestran escombros, fragmentos de la estructura y restos del automóvil utilizado para el ataque. Hasta el momento, ninguna organización se ha atribuido la autoría del hecho, y las autoridades continúan con las labores de identificación de los heridos y de los presuntos responsables, de quienes no se ha revelado su identidad.
La comunidad de la región permanece en alerta ante la escalada de violencia, en un contexto donde la Defensoría ya había prevenido sobre posibles afectaciones a la población civil. El ataque al peaje San Pedro representa un nuevo episodio de tensión en una zona estratégica para el tránsito entre los Llanos Orientales y el centro del país. Las investigaciones buscan determinar la relación de este hecho con la presencia de grupos armados en la región y esclarecer los motivos detrás del presunto atentado.










