Juan Pablo Montoya, expiloto colombiano de Fórmula 1, no ocultó su frustración al referirse al desempeño de su hijo Sebastián Montoya en la temporada 2026 de Fórmula 2. En una declaración que sorprendió al mundo del automovilismo, el expiloto aseguró que «botamos la plata a la caneca con Sebastián corriendo con Prema este año, fue un desastre y hay que repetir». Las palabras, pronunciadas en el programa MontoyAS de AS Colombia, reflejan la profunda decepción por una campaña que, a falta de dos carreras en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, acumula apenas 30 puntos, una cifra muy lejana a los 91 que logró en 2025 y que lo tiene en el puesto 17 del campeonato. Sebastián, quien era considerado el piloto colombiano más cercano a regresar a la Fórmula 1 —categoría que no tiene un representante del país desde que Juan Pablo dejó McLaren en 2006—, ha visto cómo su rendimiento empeoró drásticamente en su segundo año en la categoría.
Montoya no solo criticó los resultados, sino que también puso sobre la mesa las abismales cifras que maneja la Fórmula 2. En el mismo programa, reveló que un asiento en equipos como Invicta Racing puede costar más de cuatro millones de euros, una cantidad que considera «ridícula» ante la creciente cantidad de pilotos con grandes fortunas que inflan el mercado. En el caso de Sebastián, explicó que realizaron apenas ocho días de test privados entre las dos temporadas, mientras que otros pilotos, como el estadounidense Ugo Ugochukwu, hacen entre 20 y 30 días por temporada. Tomando como referencia un costo de entre 40.000 y 50.000 euros por día de test privado, Montoya calculó que solo en pruebas se pueden gastar hasta 1.500.000 euros, sin incluir gastos adicionales como hoteles, fisioterapeutas, billetes aéreos y vuelos. «Si supieras las cifras que la gente ofrecía por los asientos en F2, sería ridículo», afirmó, subrayando la enorme inversión que no se tradujo en resultados.
Un futuro incierto para el sueño colombiano
El rendimiento de Sebastián Montoya en 2026 no solo fue inferior al de su año de debut, sino que también provocó su salida del equipo Prema Racing, que ya tiene confirmados dos nuevos pilotos para la temporada 2027. El futuro del colombiano es incierto: podría intentar un tercer año en la Fórmula 2 con otra escudería, evaluar otras competencias o, como sugirió su padre, buscar una alternativa que le permita seguir compitiendo sin caer en la misma espiral de gastos. «La preparación es para el próximo año», dijo Juan Pablo, quien no descarta repetir la experiencia, aunque con un enfoque distinto. En ese sentido, el expiloto lanzó una crítica directa a la estructura de la Fórmula 1, señalando que la categoría reina debería obligar a sus equipos a financiar a los de F2 para reducir la enorme carga económica que recae sobre los pilotos y sus familias. Una reflexión que llega en un momento clave para el automovilismo colombiano, que ve cómo el sueño de tener un nuevo representante en la máxima categoría se aleja, al menos por ahora, entre los altos costos y los resultados adversos.










