Caso de exjugador del Once Caldas evidencia crisis de salud mental en el fútbol colombiano

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Dos historias de futbolistas colombianos, separadas por el tiempo pero unidas por el dolor de la depresión y el abandono, han puesto sobre la mesa una realidad que el fútbol suele ignorar: las lesiones, la soledad y el retiro prematuro no solo terminan con carreras, sino que también desatan crisis de salud mental que requieren redes de apoyo y atención profesional. El delantero uruguayo Franco Fagúndez, hoy en Independiente Santa Fe, y el exjugador y actual técnico del Bogotá FC, Sebastián Botero, revelaron en los últimos meses cómo enfrentaron la oscuridad de la depresión en distintos momentos de sus vidas, mientras que organismos como Conmebol y FIFA ya han emitido guías y campañas para detectar señales de alerta y facilitar la ayuda psicológica en el deporte.

Fagúndez, quien milita en el conjunto cardenal, contó en una entrevista con TyC Sports el 27 de agosto de 2026 que sufrió depresión durante su paso por el Santos Laguna de México, tras una lesión de rodilla a comienzos de 2025 que lo apartó de las canchas y lo sumió en una profunda crisis. Santiago Vanegas, persona cercana al futbolista en Santa Fe, relató que “Franco lo dijo públicamente: sufrió de depresión. En México tuvo un tiempo en el que estuvo solo, sin su familia… La lesión que tuvo allá, sumada a temas con la dirigencia en Santos y a no tener un grupo que lo apoyara, lo llevó a atravesar esa depresión… y a tener pensamientos muy duros”. Vanegas agregó que “sentir que no era importante y que a nadie le importaba lo que le pasara le dio muy duro allá en México”. La llegada de Fagúndez a Santa Fe, donde encontró respaldo del grupo y de su entorno, fue clave para su recuperación.

Botero y el retiro forzado a los 29 años

El caso de Sebastián Botero es igualmente revelador. El exasistente técnico de Independiente Medellín, hoy entrenador del Bogotá FC, confesó en el pódcast Un Break el 8 de junio de 2026 que su carrera como futbolista terminó abruptamente a los 29 años tras dos lesiones de ligamento cruzado: la primera mientras jugaba en Atlético Huila, y la segunda justo cuando se recuperaba. “Fue un momento duro. Quienes han atravesado una depresión saben que hay mucha oscuridad, que es difícil ver la luz… Tuve el apoyo de mi familia y, sobre todo, de mi psicóloga”, afirmó Botero, quien militó en clubes como Independiente Medellín, Dallas FC, Once Caldas, Cúcuta Deportivo y Deportivo Rionegro, además de dos ciclos en el Atlético Huila. Su relato subraya la falta de respaldo institucional que enfrentan muchos futbolistas cuando las lesiones ponen fin a sus sueños.

Carolina Salgado, psicóloga de la Universidad Konrad Lorenz, explicó que en el deporte “esos estereotipos de masculinidad pueden ser aún más marcados. Es un entorno donde se suele exaltar la fortaleza, el rendimiento y la capacidad de responder ante la presión”. Según la especialista, una señal de alerta clave es “que la vida esté centrada solamente en la profesión… También necesitamos ser familia, pareja, amigos y personas por fuera del trabajo”. Salgado recomendó que los clubes cuenten con psicólogos deportivos, pero advirtió que la atención no debe limitarse al rendimiento en competencia, sino que debe abarcar el bienestar integral del deportista.

Señales de alerta y rutas de acción

En respuesta a esta problemática, la Conmebol publicó el 9 de octubre de 2026 una guía que identifica 10 señales de alerta en futbolistas: cambios de ánimo, aislamiento, alteraciones del sueño, pérdida de motivación, dificultades de concentración, cambios en el apetito y quejas físicas sin causa clara, entre otras. La guía propone una ruta de acción basada en cuatro pasos: observar, conversar, acoger y derivar, con énfasis en no minimizar el sufrimiento y contactar a un profesional en caso de riesgo de autolesión o suicidio. El documento aclara que advertir un cambio no equivale a un diagnóstico, sino que ayuda a percibir que una persona puede necesitar apoyo.

Por su parte, la FIFA, en alianza con la Organización Mundial de la Salud y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), lanzó en 2021 la campaña Reach Out, cuyo objetivo es visibilizar los problemas de salud mental y alentar a los futbolistas a pedir ayuda, especialmente tras la pandemia de COVID-19. La campaña promueve el diálogo abierto y la búsqueda de asistencia profesional como herramientas para superar las crisis.

“Siempre les expreso la necesidad y la importancia de no estar enfocados solamente en el fútbol, sino también de aprender y desarrollarse en otros aspectos”

Paulo Wanchope, exfutbolista de Costa Rica y Derby County

La problemática es global: según la Organización Mundial de la Salud, menos de la mitad de quienes padecen depresión recibe tratamiento a nivel mundial, y en algunos países la cobertura es inferior al 10%, como lo citó Naciones Unidas en 2012. El estigma y las barreras estructurales, especialmente en el fútbol, siguen siendo un obstáculo para que muchos deportistas busquen ayuda, pese a que hoy se habla más abiertamente de salud mental. Las historias de Fagúndez y Botero, junto con las guías de Conmebol y la campaña de FIFA, encienden una alerta sobre la urgencia de construir redes de apoyo en el deporte, donde la fortaleza no sea sinónimo de silencio, sino de la valentía de pedir ayuda.

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