¡Épico! Santa Fe remontó ante Palmeiras y encontró en Quito el sabor de la revancha

Jimena Ospina, arquera de Santa Fe (foto: @libertadoresfem
Compartir en redes sociales

Las Leonas pasaron de perder 2-0 a igualar el partido en los últimos minutos y terminaron imponiéndose 3-2 en los penales

Jimena Ospina y Kelly Ibargüen, protagonistas de una clasificación que también tuvo cuentas pendientes con el pasado

@libertadoresfem

Por SAMUEL SALAZAR NIETO

Hay victorias que valen por una clasificación y otras que, además, sirven para cerrar heridas, espantar fantasmas y demostrar que las historias no siempre terminan como muchos las habían imaginado.

Lo que hizo Independiente Santa Fe en la Copa Libertadores Femenina, frente al poderoso Palmeiras de Brasil, pertenece a esa segunda categoría. Las Leonas protagonizaron una remontada épica, de esas que se construyen con fútbol, carácter y una convicción que no desaparece ni siquiera cuando el marcador parece sentenciarlo todo.

Cuando el reloj marcaba el minuto 70, el panorama era desolador para las bogotanas: perdían 2-0 y el tiempo comenzaba a convertirse en su peor enemigo. Sin embargo, el equipo cardenal se negó a aceptar la derrota. Primero descontó, después encontró el empate en el último minuto del tiempo reglamentario y, finalmente, se impuso en la definición desde el punto penalti por 3-2.

Pero detrás de la clasificación hubo mucho más que una remontada. En Quito también se escribieron las historias de dos futbolistas que encontraron la oportunidad de reivindicarse: la arquera Jimena Ospina y la atacante Kelly Ibargüen.

Una montaña que parecía imposible de escalar

El partido comenzó cuesta arriba para Santa Fe. Apenas transcurrían nueve minutos cuando Bruna Carolina puso en ventaja a Palmeiras, obligando a las colombianas a remar contra la corriente desde muy temprano.

Lejos de desmoronarse, las Leonas asumieron el protagonismo y buscaron insistentemente el empate. Mariana Zamora, Cristina Motta y Karen Hernández tuvieron en sus pies la posibilidad de cambiar el rumbo del encuentro, pero se encontraron con una barrera que parecía infranqueable: la arquera Natascha Honegger.

La guardameta del conjunto brasileño respondió una y otra vez, ahogando el grito de gol de las santafereñas y convirtiéndose en una de las figuras de la primera mitad.

Honegger llegó a esta edición del torneo como titular después de que Palmeiras retirara de la lista de inscritas a la arquera colombiana Katherine Tapia, quien, según la información conocida, fue apartada por motivos disciplinarios tras ausentarse del club sin autorización antes de la anterior fecha FIFA.

Con el paso de los minutos, el dominio de Santa Fe no encontraba recompensa. Palmeiras se defendía con orden y esperaba la oportunidad de sorprender al contragolpe.

La misma historia se repitió durante buena parte del segundo tiempo. Las colombianas insistían, mientras el conjunto brasileño parecía cómodo resistiendo y aguardando el momento oportuno para sentenciar el partido.

Ese golpe llegó al minuto 62. Una rápida acción por el costado izquierdo terminó con Raissa Bahia ampliando la ventaja a 2-0. Para entonces, la clasificación parecía alejarse definitivamente de las manos de Santa Fe.

Pero las Leonas todavía tenían mucho que decir.

El despertar de las Leonas

Apenas siete minutos después del segundo gol brasileño, Mariana Zamorano encontró el camino para descontar. El 2-1 devolvió la esperanza y, sobre todo, confirmó que Santa Fe todavía tenía fuerzas para discutir la clasificación. La jugada previa nació en la banda derecha con un centro de Valvuena que rescató de cabeza en el segundo palo Maria José Torres dejando libre en el centro del arco a la goleadora cardenal que conquisto así su cuarta diana en el torneo.

El gol cambió el ambiente del partido. Las bogotanas redoblaron sus esfuerzos y Palmeiras, que hasta entonces había logrado controlar la situación, comenzó a sentir la presión de un rival que no se resignaba.

El reloj avanzaba y la eliminación parecía cada vez más cercana. Sin embargo, cuando el encuentro entraba en su último minuto, apareció Juana Ortegón para marcar el 2-2 y desatar la celebración roja. El momento nació en un cobro de tiro de esquina de Zamorano que descansó en la cabeza de la mundialista que la envió al fondo de la red.

Lo que minutos antes parecía una derrota inevitable se había transformado en una nueva oportunidad.

Santa Fe había regresado de las profundidades, rescatado un partido que tenía prácticamente perdido y llevado la definición a los lanzamientos desde el punto penalti.

En esa remontada también tuvieron su espacio cuatro futbolistas que el mes anterior habían conseguido la medalla de bronce con la Selección Colombia en el Mundial femenino disputado en Polonia: la arquera Jimena Ospina, la lateral María José Torres; también estuvieron Juana Ortegón y Brenda Cardona, que ingresaron en el segundo tiempo a impulsar la remontada. Las cuatro hicieron parte de los movimientos del equipo en el tramo final del compromiso.

Y si el empate había sido una demostración de carácter colectivo, la definición desde los doce pasos terminaría convirtiéndose en el escenario de dos historias individuales.

Jimena Ospina: la revancha de una arquera

A sus 19 años, Jimena Ospina conoce bien el significado de esperar una oportunidad.

Nacida en el Valle del Cauca, ha recorrido desde las categorías infantiles los procesos de las selecciones nacionales. Sin embargo, durante buena parte de ese camino tuvo por delante a Luisa Agudelo, una de las grandes referentes del arco colombiano de su generación.

Ospina fue suplente de Agudelo durante varios años en el Deportivo Cali y también ocupó ese lugar en el pasado Mundial sub 20 de Polonia. Una trayectoria de aprendizaje y paciencia, pero en la que las oportunidades de convertirse en protagonista no siempre estuvieron a su alcance.

En el último torneo colombiano actuó como titular del Internacional de Palmira y posteriormente llegó a Santa Fe, en calidad de préstamo, para disputar la Copa Libertadores.

Su presencia en Quito representaba, por tanto, mucho más que una nueva experiencia internacional. Era la posibilidad de demostrar que estaba preparada para responder cuando el equipo más la necesitara.

Y vaya si lo hizo.

La joven guardameta llegaba, además, después de un episodio difícil con la Selección Colombia. Su actuación había sido objeto de críticas tras el partido en el que el combinado nacional perdió frente a México la medalla de oro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en República Dominicana hace dos meses

En aquella ocasión, el técnico Ángelo Marsiglia prefirió su juventud a la experiencia de Natalia Giraldo, quien venía siendo titular. Un error de Ospina contribuyó al empate de las rivales y a llevar la definición a disparos desde los 12 pasos, donde no tuvo fortuna.

Las críticas no tardaron en aparecer. Para una arquera de apenas 19 años, aquel episodio representó una prueba de carácter en una posición en la que los errores suelen quedar expuestos ante todos.

En Quito, sin embargo, tuvo la oportunidad de escribir una historia diferente.

Santa Fe necesitaba una arquera capaz de responder en el momento decisivo y Ospina apareció para detener dos cobros en la definición desde el punto penalti.

De las dudas a la celebración. De las críticas a los abrazos. De la espera por una oportunidad a convertirse en protagonista de una clasificación continental.

La arquera que había sufrido una dolorosa derrota desde los doce pasos encontró esta vez razones para celebrar.

Jimena Ospina no solo ayudó a Santa Fe a superar a Palmeiras: también se regaló una de esas noches que pueden cambiar la confianza con la que una futbolista afronta el resto de su carrera.

Kelly Ibargüen: del penalti fallado a la clasificación

La otra gran historia de revancha tuvo como protagonista a Kelly Ibargüen.

El destino, a veces, ofrece oportunidades que parecen diseñadas para cerrar un círculo. Para la atacante santafereña, la Copa Libertadores tenía una cuenta pendiente desde la edición anterior.

En 2025, Ibargüen falló el último lanzamiento en la definición por penales de la final de la Copa Libertadores entre Corintians de Brasil y el deportivo Cali de Colombia. El marcador estaba empatado y obligatoriamente Colombia tenia que marcar. Lamentablemente falló y Las Bravas conquistaron nuevamente el trofeo continental.

Ibargue jugó este año el el Atlético Nacional y tuvo sus primeras convocatorias a la Selección Colombia de Mayores. Finalizada la Copa BetPlay Femenina Santa Fé se hizo a sus servicios para reforzar el equipo para la Copa Libertadores.

Un año después de aquel cobro errado frente a Corintias , la historia volvió a ponerla frente al mismo desafío, ahora frente a Palmeiras y esta vez con un desenlace diferente. Santa Fe necesitaba un último lanzamiento para sellar su clasificación después de una remontada que ya tenía tintes heroicos. La responsabilidad recayó sobre Kelly Ibargüen.

No había margen para el error. Detrás de ese balón estaban el esfuerzo de todo un equipo, la esperanza de una clasificación y los recuerdos de aquella oportunidad perdida.

Esta vez, Kelly no falló.

Su lanzamiento decisivo les dio la victoria a las Leonas por 3-2 en la tanda de penales y convirtió la clasificación en una celebración con un significado especial para la futbolista.

La misma jugadora que el año anterior había sufrido la frustración de fallar desde los doce pasos se convirtió ahora en la encargada de sellar el triunfo cardenal.

El fútbol le ofreció una nueva oportunidad y ella supo aprovecharla.

Una clasificación que vale mucho más que un resultado

La victoria de Santa Fe frente a Palmeiras será recordada por la manera en que se produjo. Remontar dos goles ante un rival brasileño de semejante categoría, cuando el partido entraba en su tramo definitivo, exigió una enorme capacidad de reacción.

Pero el valor de esta clasificación va más allá de lo colectivo.

Está en Mariana Zamorano, que mantuvo viva la esperanza con el descuento. En Juana Ortegón, que apareció en el último minuto para llevar el partido a los penales. En Jimena Ospina, que respondió cuando las circunstancias exigían máxima concentración. Y en Kelly Ibargüen, que transformó un recuerdo doloroso en el lanzamiento que selló la victoria.

Las Leonas demostraron que un partido no termina hasta que se agotan las posibilidades y que las derrotas del pasado no tienen por qué determinar lo que viene después.

En Quito, Santa Fe encontró una clasificación, pero también dos historias de reivindicación personal.

Jimena Ospina tuvo su noche de consagración y Kelly Ibargüen se sacudió el recuerdo de aquel penalti fallado. Ambas contribuyeron a que el equipo bogotano siguiera adelante en la Copa Libertadores Femenina.

Porque algunas victorias se celebran por lo que representan en el presente. Otras, como esta, también se celebran por todo lo que dejan atrás.

Ahorael reto para las leonas es enfrentar en la semifinal al campeón Corintians, con quien perdió 1-5 en la fase, en un encuentro en el que ambos equipos ya estaban clasificados. Le alcanzará a Santa Fé para continuar haciendo historia en la Copa Libertadores ?. El miércoles próximo se sabrá.

Sigue leyendo