Diez integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), entre ellos dos de sus máximos cabecillas conocidos con los alias de Marcos Pacífico y Ochenta o Murillo, fueron abatidos en la Operación Ónix desarrollada en zona rural del municipio de El Tambo, departamento del Cauca. El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, confirmó el resultado a través de su cuenta oficial en la red social X, calificando el operativo como un golpe contundente contra esa estructura guerrillera.
La acción fue ejecutada de manera conjunta por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, quienes además de neutralizar a los diez subversivos lograron la incautación de un importante arsenal compuesto por siete fusiles, una pistola y dos granadas. Durante el despliegue táctico, las tropas ubicaron un área campamentaria con capacidad para albergar aproximadamente a 25 integrantes de esa organización armada, lo que sugiere que el grupo pretendía consolidar una base de operaciones en esa estratégica zona del Cauca.
Un golpe a la cadena de mando del ELN
La muerte de alias Marcos Pacífico y alias Ochenta representa una afectación directa a la cadena de mando del ELN, que mantiene una presencia histórica en el departamento del Cauca. Según información oficial, los dos cabecillas abatidos coordinaban acciones para controlar territorios y corredores estratégicos hacia el Pacífico colombiano, rutas usadas tanto para el tráfico de drogas como para el abastecimiento logístico de la guerrilla. La operación, denominada Ónix, buscaba precisamente desarticular esas estructuras y reducir su capacidad de combate en una región que ha sido escenario de constantes enfrentamientos y disputas territoriales entre grupos armados ilegales.
Las autoridades no han especificado la fecha ni la hora exacta del operativo, pero la noticia se mantiene en desarrollo, por lo que se espera que en las próximas horas surjan más detalles sobre las circunstancias de la acción militar y la identidad plena de los fallecidos. El presidente De la Espriella destacó que este resultado es producto del trabajo articulado de la fuerza pública y reafirmó el compromiso del Gobierno con la seguridad en el suroccidente colombiano, una de las regiones más golpeadas por la violencia del conflicto armado.










