La presencia de cilindros sospechosos en el departamento de Norte de Santander mantiene en alerta a las autoridades y a la población. El domingo 25 de octubre, un cilindro de color rojo y negro fue reportado a la vera de la carretera en la vía Ocaña–Ábrego, específicamente en la entrada a La Playa de Belén, sin que hasta el momento se haya confirmado si se trata de un artefacto explosivo. En otro incidente, ocurrido en el municipio de El Carmen, en la región del Catatumbo, un cilindro con insignias del Ejército de Liberación Nacional (ELN) fue abandonado durante ocho días en la vía antes de que un habitante de calle lo arrastrara sin que detonara.
El hombre, quien al parecer se encontraba bajo efectos del alcohol, tomó el cilindro y lo arrastró por la calle sin ninguna protección, llevándolo hasta el casco urbano y luego lanzándolo por una pendiente. Sorprendentemente, el objeto no detonó en ningún momento. Policías que llegaron al lugar actuaron con cautela y se alejaron cuando el hombre repitió la acción. Los hechos quedaron registrados en videos que circularon en redes sociales, generando preocupación entre la comunidad.
Alerta en la región del Catatumbo
La región del Catatumbo es zona de influencia de grupos armados ilegales, como el ELN, lo que aumenta la preocupación por la presencia de objetos sospechosos. La falta de medidas de seguridad durante los ocho días que el cilindro estuvo abandonado en El Carmen dejó expuesta a la población, según se denunció en redes sociales.
«El cilindro llevaba 8 días en la carretera y nadie lo había retirado»
@ClaroJure, usuario de redes sociales
El habitante de calle que manipuló el cilindro aseguró que «el cilindro no tenía nada en su interior», según una paráfrasis de sus declaraciones. Sin embargo, las autoridades recomiendan a conductores y habitantes evitar la zona y acatar las indicaciones mientras se verifica la naturaleza de los objetos. Estos incidentes subrayan la tensión que se vive en Norte de Santander debido a la presencia de grupos armados, y la importancia de que la población reporte cualquier objeto sospechoso a las autoridades. La Policía continúa investigando ambos casos para descartar riesgos mayores.










