Dos santandereanos desaparecidos en Rusia; familias piden intervención del Gobierno

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La desaparición de dos hombres oriundos de Santander en territorio ruso tiene en la incertidumbre absoluta a sus familias, quienes alzaron la voz para pedir la intervención del Gobierno colombiano. Se trata de Freddy Alexander Vargas Solano, de 26 años, expolicía y guarda de seguridad, natural de Curití y residente en Piedecuesta, y de Óscar Mauricio Velásquez Jaimes, de 37 años, trabajador de la construcción oriundo de San Gil. Ambos viajaron a Rusia con la esperanza de mejorar sus ingresos, pero perdieron todo contacto con sus seres queridos en medio de un panorama marcado por la guerra contra Ucrania y la sospecha de que pudieron ser vinculados a unidades militares rusas. María Alejandra Solano Chávez, madre de Freddy, y Nini Johana, hermana de Óscar, denuncian que ni la Cancillería ni la Fiscalía han entregado información concreta sobre su paradero, su estado de salud o las circunstancias que rodearon su silencio.

La angustia de las familias crece con el paso de los días, pues los últimos contactos con los dos jóvenes fueron escasos y estuvieron cargados de datos imprecisos. Freddy salió de Colombia el 16 de noviembre de 2025 y su último mensaje llegó el 11 de enero de 2026 a través de Instagram. Óscar, por su parte, partió desde San Gil el 13 de marzo de 2026 y su comunicación más reciente data del 19 de mayo del mismo año. Las pesquisas adelantadas por los allegados incluyen correos enviados a la Cancillería desde junio de 2026, denuncias formales ante la Fiscalía y búsquedas en plataformas rusas que, en el caso de Freddy, no arrojan ningún registro de que figure como fallecido o detenido. La falta de respuestas oficiales ha llevado a las familias a pedirle directamente al presidente de Colombia que asuma el caso con sensibilidad humana.

El viaje de Freddy Alexander Vargas Solano hacia lo desconocido

La historia de Freddy comenzó a tomar un rumbo incierto cuando conoció a un teniente que habría organizado su viaje a Rusia. Según narró su madre, el joven advirtió a la familia que las comunicaciones podían ser limitadas y que algunas misiones duraban meses, por lo que inicialmente esperaron en silencio. Sin embargo, en diciembre de 2025, Freddy le dijo a su padre que se dirigía a Bielorrusia en un viaje en tren que tomaría cerca de tres días. En sus últimas conversaciones, el expolicía manifestó que no podía hablar con libertad y evitaba dar detalles sobre su ubicación o actividades. Su hermana Wendy, en declaraciones a la prensa, fue enfática al señalar que no conocían el destino real desde el principio: «Él nunca nos dijo la verdad. Nos dijo que se iba para otro país».

Las averiguaciones de la familia develaron episodios confusos alrededor de la figura del teniente que facilitó la salida del país. Este oficial habría asegurado primero desconocer la brigada a la que estaba asignado el joven y posteriormente afirmó que Freddy se dirigía a Dubái, antes de perderse todo rastro de comunicación con él. Las consultas realizadas por los allegados en los sistemas rusos de búsqueda incluyeron datos físicos y de tatuajes, sin obtener confirmación oficial sobre su estado. El caso de Freddy se suma al de otros colombianos que, según han denunciado distintas familias, habrían sido captados en suelo ruso para integrarse a operaciones militares en el marco del conflicto con Ucrania.

«Le pido que, por favor, se ponga la mano en el corazón y nos ayude. Hay más personas que estamos en la misma situación»

María Alejandra Solano Chávez, madre de Freddy Alexander Vargas Solano, en llamado al presidente de Colombia

Óscar Mauricio Velásquez Jaimes y el silencio tras el frente de combate

El caso de Óscar Mauricio Velásquez Jaimes tiene contornos igualmente desgarradores. El trabajador de la construcción, que atravesaba dificultades económicas y buscaba un mejor sustento para él y su hija, salió de San Gil el 13 de marzo de 2026. Su hermana Nini Johana relata que no sabe con quién se fue ni cómo gestionó el viaje a Rusia, y que las versiones que recibía desde el exterior eran cada vez más inquietantes. La última comunicación que tuvieron reveló que Óscar había estado enfermo y hospitalizado, y que tras recibir el alta médica le informaron que lo enviaban al frente de combate. Desde entonces, el 19 de mayo de 2026, el silencio es total.

La angustia de la familia se concentra en la ausencia de una ruta oficial que permita ubicar al hombre de 37 años o al menos conocer las circunstancias de su desaparición. La hija de Óscar es señalada por sus allegados como una de las principales afectadas por la incertidumbre, a la espera de una respuesta que nunca llega. Nini Johana, al igual que la madre de Freddy, ha insistido en que no hay claridad sobre el paradero de su hermano y ha reclamado apoyo estatal ante un vacío de información que se extiende por meses.

«Lo que no sé es con quién se fue ni cómo se fue. Estando allá me dijo que estaba enfermo, luego estaba hospitalizado. Cuando ya le dieron la salida, me dijo que se iba para el frente»

Nini Johana, hermana de Óscar Mauricio Velásquez Jaimes

El drama de estas dos familias santandereanas no es un caso aislado, sino que se inscribe en la creciente preocupación por la suerte de ciudadanos colombianos que han llegado a Rusia en medio de la guerra contra Ucrania y de quienes se ha perdido el rastro en circunstancias nunca aclaradas. Mientras la Cancillería y la Fiscalía no entreguen respuestas, la angustia de los allegados se alimenta de las sospechas de que Freddy y Óscar podrían haber sido vinculados contra su voluntad a fuerzas militares rusas, en un contexto donde los canales diplomáticos parecen no dar resultados. La petición al Gobierno es clara: que se active una investigación seria, con capacidad real de llegar hasta el territorio ruso, y que se les devuelva a estas familias la certeza mínima de saber qué ocurrió con sus seres queridos.

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