Presidente De la Espriella elogia a altas cortes como barrera contra el anterior gobierno

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En el escenario de la Gran Cumbre Internacional de la Justicia, celebrada en Bogotá el pasado 26 de octubre, el presidente Abelardo de la Espriella lanzó una defensa contundente de la independencia judicial, pero con un matiz que marcó la pauta de su discurso: la autonomía de los jueces no puede estar reñida con la rendición de cuentas ante los ciudadanos. Ante un auditorio de juristas y autoridades nacionales e internacionales, el mandatario subrayó que la independencia no es un privilegio para aislarse, sino una garantía para servir con mayor transparencia y eficacia.

En su intervención, De la Espriella fue explícito al señalar que la verdadera fortaleza del sistema judicial se mide por la oportunidad de sus decisiones y la claridad de sus sentencias, más allá del rigor doctrinal. El presidente insistió en que el acceso a los tribunales y la celeridad procesal son pilares que definen la excelencia de la justicia, y alertó sobre el riesgo de que la demora en los fallos se convierta en una forma de denegación del derecho. «De poco sirve reconocer un derecho si su titular debe esperar diez o veinte años para obtener una decisión cuando quizá el daño ya es irreparable», expresó, conectando la protección constitucional con la realidad que enfrentan los ciudadanos en su día a día.

Un muro de contención frente a la arbitrariedad

El punto más alto del discurso llegó cuando el jefe de Estado se refirió al papel histórico de las altas cortes durante el gobierno anterior de Gustavo Petro. De la Espriella no escatimó elogios al afirmar que los magistrados colombianos se convirtieron en el último bastión contra los excesos del Ejecutivo. «Tengo que hacer un reconocimiento especial. Una rama llena de juristas que fueron el muro de contención contra la arbitrariedad del anterior gobierno», declaró, al tiempo que resaltó la defensa del Estado de Derecho y la institucionalidad en un momento en que, según sus palabras, pretendieron ser arrasadas. Estas declaraciones retoman los reparos expresados por Hernando Herrera, presidente de la Corporación Excelencia en la Justicia, quien había manifestado sus preocupaciones sobre la relación entre el gobierno petrista y los jueces del país.

A lo largo de su alocución, el presidente fue enfático en que la administración que encabeza desde 2026 mantiene una distancia crítica con la gestión anterior, pero también advirtió que la crítica al sistema judicial es indispensable para identificar fallas y mejorar la respuesta institucional. «La independencia sin integridad allana el terreno de la arbitrariedad», sentenció, dejando claro que el equilibrio entre autonomía y supervisión es la fórmula para evitar tanto la intromisión política como la impunidad por negligencia.

«Independencia no significa ausencia de responsabilidad, mucho menos significa que el funcionamiento de la justicia deba quedar sustraído del escrutinio ciudadano»

Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia

El cierre de su intervención fue una reflexión sobre los límites del poder y la necesidad de respetarlos sin importar las consecuencias políticas. De la Espriella subrayó que la grandeza del Estado se demuestra cuando se honran esos acuerdos fundamentales, incluso frente a quienes se molesten o se enfurezcan. Con un tono conciliador pero firme, el mandatario trazó una hoja de ruta en la que la justicia colombiana debe seguir siendo un pilar inquebrantable, pero también un servicio cercano y eficiente para una ciudadanía que exige respuestas oportunas y transparentes. La cumbre, que reunió a los principales actores del sector, deja un mensaje claro: la independencia judicial se defiende, pero se ejerce con responsabilidad y en diálogo permanente con la sociedad.

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