La Alcaldía Mayor de Bogotá, a través del Instituto Distrital de Turismo y el Observatorio de Turismo, dio a conocer en 2025 una recomendación especial para los amantes de la gastronomía: cinco plazas distritales de mercado donde se puede probar el ajiaco santafereño y sumergirse en la tradición culinaria de la capital. Se trata de La Perseverancia, en Santa Fe; La Concordia, en La Candelaria; 12 de Octubre, en Barrios Unidos; 20 de Julio, en San Cristóbal; y Las Ferias, en Engativá. La iniciativa busca promover la oferta gastronómica bogotana, visibilizar el trabajo de las cocineras tradicionales y fortalecer el vínculo entre el turismo y la economía local.
El ajiaco santafereño es uno de los platos más emblemáticos de Bogotá. Surgió de las tradiciones culinarias indígenas del altiplano cundiboyacense, con papas nativas y maíz como base, y con el paso del tiempo su preparación incorporó pollo, crema de leche y alcaparras. Así lo recordó la Alcaldía en su publicación, al destacar que cada bocado es un viaje a la historia de la ciudad y a las costumbres que se transmiten de generación en generación en las plazas de mercado.
«Con el paso del tiempo, la preparación integró otros productos, como pollo, crema de leche y alcaparras, hasta convertirse en uno de los platos más emblemáticos de la capital»
Alcaldía Mayor de Bogotá
Cinco plazas, cinco experiencias
Las cinco plazas seleccionadas ofrecen no solo ajiaco, sino también una ventana a la vida local y a la historia de sus barrios. La Perseverancia, ubicada en la carrera quinta A con calle 30, en el centro de la ciudad, es una de las más tradicionales y un punto de encuentro para los amantes de la cocina bogotana. La Concordia, en la calle 14 con carrera primera, en La Candelaria, se destaca por su proximidad al centro histórico y por combinar la oferta gastronómica con recorridos patrimoniales. Más al norte, la plaza 12 de Octubre, en la calle 72 con carrera 39, en Barrios Unidos, conserva un ambiente de barrio y recetas caseras. En el suroriente, la plaza 20 de Julio, en la carrera sexta con calle 24 sur, en San Cristóbal, es un referente de la tradición popular. Y en el occidente, la plaza Las Ferias, en la calle 74B con carrera 69Q, en Engativá, completa el recorrido con su variada oferta de comidas típicas.
El valor de estas plazas no reside únicamente en la comida, sino en quienes la preparan. Detrás de cada olla de ajiaco hay cocineras tradicionales que preservan recetas familiares y contribuyen a transmitir la memoria gastronómica de Bogotá, como lo señaló la Administración Distrital. Su trabajo mantiene vivos los sabores de la ciudad y convierte a cada puesto en un espacio de cultura viva.
«Su preparación y su sabor también son reflejo de la labor de las cocineras tradicionales, quienes preservan recetas familiares y contribuyen a transmitir la memoria gastronómica de Bogotá»
Administración Distrital de Bogotá
El turismo gastronómico en cifras
La gastronomía se ha consolidado como un motor clave para el turismo de Bogotá. En 2025, la ciudad recibió 14,6 millones de visitantes, de los cuales cerca de dos millones fueron internacionales. El 59,3% de estos turistas manifestó interés por la gastronomía, mientras que el 50,6% se sintió atraído por la cultura. Además, la alimentación representó el 24,2% del gasto de los turistas internacionales y el 27,2% del gasto de los visitantes nacionales durante el mismo año. Estas cifras, según el Instituto Distrital de Turismo, evidencian las oportunidades para conectar la oferta gastronómica con experiencias culturales y fortalecer los vínculos entre el turismo y los negocios locales.
«Estas cifras evidencian las oportunidades para conectar la oferta gastronómica con experiencias culturales y fortalecer los vínculos entre el turismo y los negocios locales»
Instituto Distrital de Turismo de Bogotá
Con esta recomendación, la Alcaldía Mayor de Bogotá invita tanto a visitantes como a residentes a recorrer las cinco plazas distritales, disfrutar de un buen plato de ajiaco santafereño y redescubrir el patrimonio cultural que se esconde en cada esquina de la capital. La tradición, la memoria y el sabor se encuentran en estos espacios, donde la cocina sigue siendo el mejor puente entre generaciones y culturas.










