El exsecretario de Gobierno de Cúcuta y exoficial de la Policía, Miguel Castellanos, fue asesinado a balazos la tarde del lunes 26 de octubre cuando descendió de su camioneta blindada en el occidente de la ciudad. Su hijo de 12 años permanecía en el interior del vehículo al momento del ataque, ocurrido aproximadamente a las 5:50 p. m. en el sector El Pórtico, cerca de la estación de servicio Tasajero, sobre el anillo vial occidental de Cúcuta.
De acuerdo con las primeras pesquisas, Castellanos se detuvo con su camioneta Toyota TXL blindada y se acercó a dos hombres que estaban sobre una motocicleta a unos dos metros de distancia. Uno de ellos le disparó dos veces, impactándolo en la región axilar derecha, el hombro izquierdo y la región nasal. La víctima cayó con una pistola en la mano, mientras los agresores huían en una motocicleta similar a una Suzuki GN. La camioneta no presentaba daños visibles que confirmaran un choque, lo que contradice parcialmente la hipótesis de un incidente vial como detonante.
Antecedentes de amenazas y procesos judiciales
Castellanos había denunciado amenazas de muerte en los últimos tres años, así como calumnia e injuria, y figuraba como denunciante en procesos por trata de personas, supuesto desplazamiento forzado y fraude procesal. Su condición de exoficial de la Policía lo había familiarizado con medidas de autoprotección, lo que hace relevante que haya salido del vehículo blindado, decisión que la Fiscalía indaga si obedeció a un encuentro voluntario con los atacantes o si fue abordado.
En la escena, los peritos incautaron una pistola Jericho calibre 9 mm con un proveedor de nueve cartuchos, presumiblemente de la víctima, pues se analiza si Castellanos alcanzó a desenfundar antes de ser alcanzado por los disparos y en qué momento ocurrió su reacción. La Unidad Especial de Investigaciones de la Fiscalía General de la Nación asumió el caso por tratarse del asesinato de un líder político.
Investigación en curso
Las autoridades procesaron la escena con inspección del cadáver, registro fotográfico, análisis del terreno y entrevistas a testigos y familiares. La motocicleta de los agresores y su ruta de huida están bajo investigación, mientras se espera que las hipótesis preliminares (incidente vial o encuentro voluntario) sean esclarecidas por los fiscales a cargo.










