El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, fijó este jueves la línea de su Gobierno frente a las EPS durante una visita oficial al Ministerio de Salud, acompañado por la ministra Ana María Vesga. “Las EPS no son enemigas, pero las malas EPS no son intocables”, sentenció el mandatario, quien anunció un plan de choque para estabilizar financieramente el sistema de salud. La administración evaluará a las entidades con criterios objetivos: cumplen o no cumplen. Las viables seguirán operando; las corregibles deberán presentar planes de recuperación; y las inviables, mal administradas o incapaces de garantizar la atención, serán intervenidas sin dilación, reorganizadas o sustituidas.
El presidente fue enfático al señalar que su Gobierno tiene “una doble tarea, que es recuperar y mejorar” el sistema de salud, y aclaró que no se promoverá una estatización automática del sector. “La premisa de trabajo del Gobierno en el sector salud es inequívoca: las decisiones se toman pensando en los pacientes y con fundamento en la evidencia técnica, no en dogmas políticos ni ideológicos”, afirmó De la Espriella. En ese sentido, el mandatario cuestionó el manejo del sistema durante la administración anterior, llegando a utilizar el término “Gestapo” para referirse al uso que en ese entonces se le dio a la Superintendencia Nacional de Salud y otras instituciones, y recalcó que para su administración la intervención debe entenderse como una herramienta excepcional destinada a proteger a los pacientes, no como un mecanismo de persecución política.
Plan de choque y transparencia en la UPC
El plan de choque anunciado tendrá como punto de partida establecer con claridad las deudas existentes con cada EPS, para luego mejorar el flujo de recursos y atender obligaciones pendientes. “Mi Gobierno garantizará que ese cálculo de la UPC sea transparente, confiable y técnicamente sustentado”, aseguró el presidente, refiriéndose a la Unidad de Pago por Capitación, el cálculo determinante para el flujo de recursos hacia las entidades. La estrategia se suma a medidas previas para estabilizar el sistema, pero con una premisa clara: toda decisión deberá partir de la pregunta de si realmente mejora la atención que reciben los colombianos. “Aquellas que sean inviables, administren irresponsablemente los recursos o sean incapaces de garantizar la atención, deberán ser intervenidas, sin dilación, reorganizadas o sustituidas, siempre protegiendo primero a los afiliados”, concluyó De la Espriella.
“Cumplen o no cumplen, punto”
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia










