El Ejército Nacional de Colombia completó el envío de 138 militares a la península del Sinaí, en Egipto, para integrar el Batallón Colombia N.º 3, unidad que desde el 12 de marzo de 1982 participa en la verificación del tratado de paz entre Egipto e Israel como parte de la Fuerza Multinacional de Observadores (MFO). Con este despliegue, el país ratifica su compromiso con la estabilidad en Oriente Medio y suma un nuevo capítulo a una misión que ya acumula 44 años de presencia ininterrumpida en una de las zonas más sensibles del planeta.
La labor del batallón se enmarca en los acuerdos de Camp David de 1979 y el Protocolo de 1981, que establecieron la desmilitarización de amplias zonas del Sinaí. Los soldados colombianos tienen a su cargo la seguridad y el control operacional de Campo Norte y tres posiciones avanzadas remotas cercanas a la frontera con Israel, desde donde realizan patrullajes, observación y verificación del cumplimiento de las disposiciones de desmilitarización. Cualquier novedad, movimiento de tropas o presencia no autorizada es registrada para que las discrepancias se tramiten por vías diplomáticas, sin recurrir al combate táctico ni a operaciones especiales. El área de responsabilidad abarca “de costa a costa, desde el norte hasta el sur” de la península, cuyo territorio es 95% desértico, por lo que los militares reciben uniforme especial para condiciones desérticas.
El instructor de la unidad, analista, docente e investigador militar Juan Camilo Ubaque destacó que “el Batallón Colombia N.º 3 es un activo geoestratégico para Colombia” y subrayó que “ningún otro país de la región latinoamericana custodia tantos kilómetros de una zona desmilitarizada para un acuerdo de paz”. Ubaque agregó que se trata de “uno de los batallones más respetados”, porque el personal que llega allí “da objetivos estratégicos de alto valor, neutralización de amenazas y procesos administrativos, por temas de mérito, tanto hombres como mujeres”. La preparación, explicó, “es muy diferencial porque no es para combate táctico, fuerzas especiales u operaciones especiales, sino más para estabilidad y observación del tratado de los acuerdos de Camp David”.
Los 138 militares recién desplegados fueron seleccionados por mérito y entrenados en bilingüismo, operaciones de paz, estabilidad, seguridad y defensa de bases bajo la instrucción de la Escuela de Misiones Internacionales y Acción Integral (Esmai), dirigida por el teniente coronel Cristian Fernando Loaiza. Desde 1982 se han completado 128 relevos y más de 15.000 militares colombianos han servido en esta misión. “Ven a Colombia como un referente para la estabilización de zonas críticas a través de su mejor componente para llevar paz y seguridad internacional a la zona que conecta entre Asia y África”, afirmó Ubaque.
«Es de los batallones más respetados, porque evidentemente el personal que va allá es personal que da objetivos estratégicos de alto valor, neutralización de amenazas y procesos administrativos, por temas de mérito, tanto hombres como mujeres».
Juan Camilo Ubaque, instructor de la unidad
Colombia es la única nación latinoamericana que mantiene un batallón de infantería desplegado en esta región, lo que refuerza su perfil como actor confiable en misiones internacionales de paz. La presencia continua durante más de cuatro décadas, la selección rigurosa del personal y el enfoque en estabilidad y observación diplomática consolidan al Batallón Colombia N.º 3 como un pilar en la verificación del acuerdo de paz que desde 1979 mantiene en equilibrio a Egipto e Israel en una de las fronteras más vigiladas del mundo.










