Colombia rompe tradición y vota contra fin del embargo a Cuba en la ONU

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En un giro histórico que marca una ruptura con más de tres décadas de tradición diplomática, Colombia votó en contra de la resolución de la Asamblea General de la ONU que exige el fin del embargo económico de Estados Unidos sobre Cuba. La votación, celebrada el 28 de octubre de 2026 en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, fue instruida directamente por el presidente Abelardo de la Espriella y ejecutada por el canciller Omar Bula, según confirmó la Cancillería colombiana en un comunicado oficial publicado en su cuenta de X. La resolución fue adoptada con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, una disminución de apoyos respecto a años anteriores que Cuba atribuyó a las presiones ejercidas por Washington sobre otros gobiernos.

Colombia se sumó así a un grupo de países que incluyó a Argentina, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Estados Unidos, Hungría, Marruecos, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos. En contraste, naciones como Chile, Honduras y Perú, que solían respaldar la resolución, optaron esta vez por la abstención, evidencia de un realineamiento regional que la Casa de Nariño justificó como parte de una postura firme frente a los regímenes autoritarios y los cómplices del narcoterrorismo. «Esta decisión histórica expresa una convicción: la defensa de la democracia, de la libertad y de la seguridad nacional debe orientar nuestras actuaciones internacionales», señaló la Cancillería en su declaración, vinculando el voto a una estrategia de fortalecimiento de alianzas estratégicas.

Reacciones desde La Habana y Bogotá

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó el embargo como una medida letal que «mata y castiga a nuestra población silenciosamente como nunca antes», al tiempo que denunció que el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde enero de 2026 agrava la crisis humanitaria en la isla. La referencia a ese bloqueo específico fue incluida en el texto de la resolución de este año, un detalle que revela la escalada de las sanciones unilaterales. En el bando colombiano, la decisión del Gobierno generó un fuerte rechazo del Pacto Histórico, partido de oposición, cuyo representante a la Cámara, Yeisson Sua Cajamarca, recordó el papel de Cuba en los esfuerzos de paz colombianos. «La solidaridad y la gratitud no se pueden olvidar», afirmó Sua, en alusión al respaldo que La Habana brindó durante las negociaciones con las FARC, un gesto que sectores políticos consideran contradictorio con el voto emitido.

«La solidaridad y la gratitud no se pueden olvidar»

Yeisson Sua Cajamarca, representante a la Cámara por el Pacto Histórico

Por otro lado, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, negó la existencia de un bloqueo y atribuyó las dificultades económicas de Cuba a la gestión del Gobierno cubano, una postura que coincide con la línea argumentativa que ha mantenido Washington desde que se inició la presentación de esta resolución en 1992. Venezuela no participó en la sesión, mientras que potencias europeas como Italia, Alemania y Grecia se abstuvieron, al igual que otros 22 países. La Cancillería colombiana defendió su posición asegurando que responde a la defensa de la democracia, la libertad y la seguridad nacional, en un contexto en el que el gobierno de Abelardo de la Espriella busca perfilarse como un aliado clave de Estados Unidos en la región. Sin embargo, la decisión deja abierta la pregunta sobre el futuro de las relaciones diplomáticas con Cuba y el costo político interno de un voto que rompe con el consenso latinoamericano que durante décadas acompañó la causa cubana en la ONU.

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