Juan Carlos Suárez Ortiz, sentenciado a 450 meses de prisión por el homicidio de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, rompió el silencio por primera vez a un año del crimen en el videopódcast Conducta Delictiva. Desde la cárcel La Picota de Bogotá, el condenado, que cursaba Ingeniería Mecánica en la Universidad de los Andes, ofreció su versión de los hechos ocurridos la madrugada del 31 de octubre en Chapinero, luego de una fiesta de disfraces de Halloween. La entrevista se difundió justo cuando se cumple el primer aniversario del ataque que acabó con la vida del joven estudiante de Ingeniería de Sistemas, de apenas 20 años.
La golpiza, que según Suárez duró apenas veinte segundos, se desencadenó a partir de una acusación nunca comprobada judicialmente: que Moreno había agredido a una mujer dentro de la fiesta. El condenado relató que alguien le señaló a la víctima, que vestía una chaqueta roja como parte de su disfraz de Tyler Durden de Fight Club, y afirmó que “esa muchacha estaba llorando”. Sin embargo, en la entrevista reconoció que “en este momento no sé si eso pasó o no”. Suárez, quien se disfrazó de Darth Maul, confesó que la presión del entorno lo impulsó: “La gente me dio pedal, me envalentonaron a agredir a Jaime Esteban más”.
“Yo de todo corazón y con toda mi alma pido disculpas, pido perdón por el dolor causado”.
Juan Carlos Suárez Ortiz, condenado
En su relato, Suárez vinculó a Kleidymar Paola Fernández Sulbarán, quien permanece prófuga con circular roja de Interpol, como la persona que lo alertó sobre la supuesta agresión. Aseguró que no existió un vínculo sentimental con ella, sino que se conocieron por entrenamientos de kickboxing —deporte que practicaba desde hacía menos de un mes— y que vivían en barrios cercanos. “Quería usarlo como medio para estimular mi ego”, declaró sobre su intención de impresionarla. Al mismo tiempo, le envió un mensaje: “Lo mejor que ella podría hacer es esclarecer los hechos y someterse a la justicia”.
El condenado también se refirió a su estado anímico y las consecuencias de sus actos. “Perder toda mi vida ya significa que perdí toda mi vida”, lamentó, y explicó que había estudiado becado y trabajado en un call center mientras cursaba la universidad. A pesar de la gravedad de la condena, rechazó la idea de que la víctima no se hubiera defendido: “Él sí se defendió en el sentido de poner los brazos, de bloquear”. También afirmó que perdió sus gafas durante el forcejeo y que no vio cuando Ricardo Rafael González Castro, el otro condenado, corrió hacia Moreno y lo derribó. Agregó que intentó atacar de nuevo pero “en el último momento me arrepentí”.
Suárez justificó su decisión de no aceptar cargos por homicidio doloso argumentando que estaba dispuesto a responder por una conducta preterintencional. En la entrevista dejó un mensaje de prevención: “Ante cualquier discusión, intenten utilizar el diálogo y recurran a las autoridades”. La condena, de 450 meses de prisión equivalentes a 37 años y seis meses, se dictó tan solo una semana antes de la grabación del pódcast, y recae sobre dos personas: Suárez Ortiz y González Castro, mientras que Fernández Sulbarán sigue siendo buscada por la Interpol. Suárez aseguró que no conocía a Moreno antes de esa noche y que nunca se había cruzado con él.









