Fallece Antonio Navarro Wolff, exguerrillero y constituyente del 91, a los 78 años

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El gobierno de Abelardo de la Espriella, a través del Ministerio de Justicia y del Derecho, se unió a las voces que lamentaron el fallecimiento de Antonio Navarro Wolff, ocurrido el 1 de noviembre de 2026 a los 78 años. La Corte Constitucional, la Cámara de Representantes y dirigentes de distintos sectores políticos también expresaron sus condolencias a través de redes sociales, destacando el legado del exconstituyente y exguerrillero del M-19. En los mensajes oficiales se repitió la frase «Paz en su tumba», mientras que desde la Cámara se afirmó que «recordamos y honramos su valioso legado», en una jornada marcada por el reconocimiento a su contribución a la democracia colombiana.

Las reacciones trascendieron las diferencias ideológicas. El expresidente Álvaro Uribe recordó que, aunque mantenían un «pensamiento contrario», siempre existió una relación respetuosa durante su coincidencia institucional cuando Navarro Wolff fue gobernador de Nariño. Iván Duque, por su parte, aseguró que ambos construyeron una amistad basada en la «sinceridad, franqueza y respeto», y subrayó que «fuimos capaces de llegar a acuerdos» pese a las discrepancias. La exsenadora Paloma Valencia también reconoció que «no compartíamos posturas políticas», pero resaltó el talante dialogante del fallecido.

«Lamenta el fallecimiento del doctor Antonio Navarro Wolff»

Ministerio de Justicia y del Derecho

El alcalde de Cali, Alejandro Eder, fue más allá al citar una conversación previa con Navarro Wolff, en la que este señaló que sus excompañeros del M-19 «entregaron las armas» pero no «desarmaron el corazón». Eder destacó que el exconstituyente «demostró que es posible controvertir sin alentar el odio», un mensaje que cobra especial relevancia en el actual clima político. Estas declaraciones se sumaron a una ola de reconocimientos que pusieron de relieve su disposición al diálogo y su capacidad para tender puentes.

Trayectoria y legado

Antonio Navarro Wolff fue una figura central en la historia reciente de Colombia. Exintegrante del Movimiento 19 de Abril, el M-19, dejó las armas tras el proceso de paz de 1990 y se convirtió en uno de los tres copresidentes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, junto con Álvaro Gómez y Horacio Serpa. Su paso por la política lo llevó a ocupar la gobernación de Nariño, donde forjó vínculos institucionales que trascendieron las barreras partidistas. El gobierno nacional, a través de sus canales oficiales, no incluyó detalles sobre las causas de su muerte ni anunció actos de homenaje, pero el eco de las condolencias reflejó la amplitud de su influencia.

El mensaje de la Corte Constitucional, que también empleó la expresión «Paz en su tumba», y las palabras de figuras como Uribe, Duque, Valencia y Eder, confirmaron que la figura de Navarro Wolff sigue siendo un referente de reconciliación. Su muerte, a los 78 años, cerró un capítulo de la vida nacional, pero abrió un espacio para recordar que, como lo demostró en vida, es posible discrepar sin romper el tejido social. Las reacciones en redes sociales, provenientes de todos los sectores, evidenciaron que su legado trasciende las diferencias políticas y se inscribe en la memoria democrática del país.

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