El arquero colombiano Álvaro Montero, figura de Boca Juniors y la selección nacional, protagonizó uno de los momentos más comentados del Superclásico disputado el 1 de noviembre en La Bombonera. Al término del partido, cuando el defensor de River Plate Gonzalo Montiel era escoltado por la policía hacia el vestuario tras ser expulsado, Montero lo despidió desde su arco con un gesto de la mano y un escueto «Chau». La expulsión de Montiel ocurrió a los 79 minutos por una falta violenta sobre Lautaro Blanco, sumándose a la de Lucas Martínez Quarta, quien había visto la tarjeta roja a los nueve minutos. Boca, que ya ganaba 1-0 gracias al gol de Lautaro Di Lollo en el minuto 27, se impuso finalmente con esa diferencia en un estadio repleto, con 50.000 espectadores presentes.
El clima de tensión se mantuvo incluso después de la expulsión. Montiel, visiblemente afectado, demoró su salida y antes de cruzar frente a Montero elevó sus brazos hacia la tribuna de La 12, la hinchada de Boca, recordando la vuelta olímpica de River en la final de la Copa Libertadores 2018 con un gesto que muchos interpretaron como una provocación. «Yo di la vuelta contra ustedes», dijo el defensor, según testigos. En contraste, el arquero colombiano optó por una despedida serena pero cargada de simbolismo, que rápidamente se viralizó en redes sociales y fue destacada por el presidente de Boca, Juan Román Riquelme, quien comentó: «Nuestro arquero creo que hoy tuvo el partido más tranquilo desde que defiende nuestro arco».
Un partido marcado por las expulsiones
La victoria de Boca no solo significó un nuevo capítulo en la historia del Superclásico —la institución de La Ribera suma 95 triunfos frente a 88 de River y 84 empates en el historial oficial— sino que además tuvo un impacto directo en la Tabla Anual del fútbol argentino. Boca recuperó el primer puesto y aseguró su cupo a la Copa Libertadores 2027, mientras que River cayó al octavo lugar y, por ahora, clasifica únicamente a la Copa Sudamericana. El entrenador de River, Leonardo Ponzio, justificó la derrota: «Quedamos con diez jugadores desde los nueve minutos, pudimos hacer poco». Por el lado de Boca, el capitán Leandro Paredes destacó la estrategia del equipo: «Ganamos porque hicimos un partido inteligente. Les dije a mis compañeros que este partido es algo único, que lo disfruten. Todavía no conseguimos nada, pero estamos en el buen camino».
«Ganamos porque hicimos un partido inteligente. Les dije a mis compañeros que este partido es algo único, que lo disfruten. Todavía no conseguimos nada, pero estamos en el buen camino»
Leandro Paredes, Capitán de Boca Juniors
La euforia se desató entre los jugadores de Boca, que al finalizar el encuentro entonaron el clásico «Un minuto de silencio, para River que está muerto». El entrenador Rodolfo Arruabarrena señaló que el equipo «sigue peleando todo», mientras que Milton Delgado subrayó el espíritu colectivo: «La figura fue el equipo. Estos partidos se juegan con el corazón y la sangre». Boca tiene por delante compromisos clave: el 8 de noviembre enfrentará a Defensa y Justicia, el 14 de noviembre disputará la semifinal de la Copa Argentina contra Banfield y el 20 de noviembre jugará la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Mineiro. River, en tanto, deberá recomponerse para no perder la chance de meterse en la próxima Libertadores, aunque la doble expulsión y la derrota en el clásico han encendido las alarmas en Núñez.
Con esta victoria, Boca no solo se impuso en el Superclásico sino que reafirmó su posición en el torneo Clausura, donde es segundo en el Grupo A, y recuperó la cima de la Tabla Anual. La imagen de Álvaro Montero diciendo «Chau» a un expulsado Gonzalo Montiel quedará como una de las postales de esta edición del partido más importante de Argentina.










