Anyelit Marcela Navarro Vasco, una joven de 19 años residente en el barrio Las Gaviotas de Caucasia, Antioquia, cursa un embarazo de trillizas idénticas que los especialistas han clasificado como de alto riesgo. Se trata de una gestación monocoriónico‑triamniótica, es decir, las tres bebés comparten una sola placenta aunque cada una se desarrolla en su propio saco amniótico, una condición que se presenta apenas en uno de cada 6.400 embarazos y que obliga a la madre a desplazarse semanalmente desde Caucasia hasta Medellín para someterse a controles ginecoobstétricos especializados. Con 25 semanas de gestación, el nacimiento está previsto para enero de 2027.
La joven, estudiante de la Universidad de Antioquia, tuvo que suspender temporalmente sus estudios para priorizar los cuidados médicos que exige su condición. Su pareja, de 22 años, la acompaña en el proceso, y ambos esperan con ilusión la llegada de Emily, Evelyn y Evangelyn, los nombres que ya eligieron para las tres niñas. El caso se conoció en medios locales y nacionales tras la aparición de la historia en Caucasia, donde la familia se prepara para afrontar los gastos y cuidados adicionales que supone la llegada simultánea de tres recién nacidas.
Una sola placenta para tres bebés
El subgerente científico del Hospital de Caucasia, Santiago Granada, explicó las particularidades de este tipo de embarazo y las razones por las cuales requiere un seguimiento riguroso. Según el especialista, la condición implica que los tres fetos dependen de un único órgano de intercambio de nutrientes, lo que puede generar diferencias en el crecimiento y en el peso de cada bebé, además de representar riesgos tanto para la madre como para las niñas.
«La mujer tiene un embarazo monocónico triamiótico, eso quiere decir de que cada bebé está en su bolsa omiótica donde hace su crecimiento, pero los tres bebés efectivamente se alimentan de una sola placenta»
Santiago Granada, subgerente científico del Hospital de Caucasia
La propia Anyelit ha relatado cómo ha vivido la evolución de su embarazo, desde el temor inicial hasta la ilusión que hoy comparte con toda su familia. Relató que las ecografías y la posibilidad de escuchar los latidos de sus hijas le permitieron transformar el miedo en amor y en la certeza de que las tres pequeñas son profundamente deseadas. También señaló que dos de las niñas presentaron un menor peso y tamaño que la tercera, una diferencia que se explica por la distribución desigual de los nutrientes a través de la placenta compartida.
«Lloré demasiado, pero por el miedo que me dio ya que me dijeron que era de alto riesgo y pues todas las cosas que uno ve»
Anyelit Marcela Navarro Vasco, gestante
«Pero ya después de que empecé a ver las ecografías, escuchar el corazoncito, le fui como poniendo mucho amor y ya son mejor dicho superdeseadas por todos, por toda la familia»
Anyelit Marcela Navarro Vasco, gestante
Pese a que los controles médicos han confirmado que las tres niñas se encuentran sanas, la gestante ha tenido que sobrellevar molestias físicas propias del tamaño de su vientre, entre ellas dolores de espalda y molestias pélvicas. Sobre las diferencias de crecimiento, la joven explicó que una de las bebés tiende a recibir una mayor proporción de los nutrientes, mientras las otras dos reciben una cantidad menor, aunque todas evolucionan favorablemente.
«Lo único que he tenido es que dos de las niñas estaban un poquito bajitas de peso y chiquititas»
Anyelit Marcela Navarro Vasco, gestante
«Una como que se queda con la mayor parte de todo entonces las otras dos no reciben la misma cantidad, pero están muy sanitas las tres»
Anyelit Marcela Navarro Vasco, gestante
El embarazo monocoriónico‑triamniótico obliga a un seguimiento mensual riguroso que vigile la salud de la madre y el desarrollo de los fetos, razón por la cual los viajes semanales a Medellín se han convertido en una rutina indispensable para la familia. A ello se suman los preparativos para recibir a tres recién nacidas al mismo tiempo, un desafío económico y logístico que la pareja asume con el respaldo de sus seres queridos, incluido el padre de las niñas, quien, según la gestante, trabaja con esfuerzo para sacar adelante a la familia.
Mientras se acerca enero de 2027, la fecha prevista para el nacimiento, Anyelit mantiene la esperanza de que todo salga bien y expresa su compromiso con el bienestar de sus hijas. Su historia, que ha llamado la atención de medios regionales y nacionales, refleja tanto la rareza estadística de este tipo de gestación como la dimensión humana de una familia que se prepara para recibir a tres niñas idénticas en medio de cuidados médicos constantes y de una evidente muestra de afecto.
«Yo la verdad espero y voy a hacer todo lo posible para que las niñas me salgan super bien y crezcan en un ambiente de muchísimo amor»
Anyelit Marcela Navarro Vasco, gestante










