Este martes, exequias de Antonio Navarro Wolff en Jardines del Recuerdo de Bogotá

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La familia de Antonio José Navarro Wolff y el expresidente Gustavo Petro confirmaron este lunes 2 de noviembre de 2026 los detalles de las exequias del exguerrillero del M-19, copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 y excongresista, quien falleció el domingo 1 de noviembre a los 78 años. Según el comunicado divulgado por sus allegados, la ceremonia se realizará el martes 3 de noviembre a las 9:00 de la mañana en el Parque Cementerio Jardines del Recuerdo, ubicado sobre la autopista Norte, costado occidental, en Bogotá. El anuncio puso fin a las especulaciones sobre la despedida del dirigente nariñense, una de las figuras más reconocidas de la transición de la guerrilla a la política legal en Colombia.

El comunicado familiar estuvo firmado por Alejandro, Marcela y Gabriel, este último «quien lo acompaña en el cielo», según el texto; también por Camilo y María Virginia, por sus hermanas Ángela y Lucero y por sus hermanos Guillermo, Jorge y Jaime, quienes junto al resto de la familia pidieron acompañar la ceremonia en el cementerio del norte de la capital. Horas antes, el expresidente Gustavo Petro había convocado por su cuenta una caravana para el traslado y el entierro, fijando la cita a las 2:00 de la tarde del mismo martes, lo que generó dos horarios en la convocatoria pública: el de las honras fúnebres anunciadas por la familia y el del sepelio difundido por el exmandatario.

El adiós de Petro y la memoria del M-19

A través de su cuenta en X, Petro escribió: «Vamos al entierro de Antonio Navarro en Jardines del Recuerdo a las 2 pm». El expresidente también dedicó un mensaje a la trayectoria del fallecido dirigente y lo vinculó con los comandantes históricos de la organización insurgente. «El M-19 es parte de la historia de Colombia. Nos anudamos con mucho amor a nuestra Colombia y fuimos hermanos, armados y desarmados, para que brillara la mejor democracia del mundo en nuestro país, corazón de la humanidad», expresó. En sus palabras quedó el recuento de una generación marcada por la muerte: Jaime Bateman, Iván Marino Ospina, Álvaro Fayad y Carlos Pizarro, asesinado el 26 de abril de 1990 cuando era candidato presidencial del movimiento.

Fue precisamente tras ese magnicidio que Navarro Wolff asumió la candidatura presidencial del M-19 y defendió la continuidad del proceso de paz, en momentos en que la desmovilización del grupo todavía no estaba formalizada y solo lo estaría en marzo de 1990. En las elecciones de ese año ocupó el tercer lugar como candidato de la Alianza Democrática M-19, y luego se convirtió en uno de los tres copresidentes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, junto con Horacio Serpa y Álvaro Gómez Hurtado, desde donde firmó la Constitución que reemplazó a la de 1886.

«El M-19 es parte de la historia de Colombia. Nos anudamos con mucho amor a nuestra Colombia y fuimos hermanos, armados y desarmados, para que brillara la mejor democracia del mundo en nuestro país, corazón de la humanidad»

Gustavo Petro, expresidente de Colombia

Una vida entre la ingeniería, la cátedra y el Congreso

Ingeniero sanitario y docente de profesión, Navarro Wolff construyó después una carrera electoral sostenida en varios cargos de elección popular: fue alcalde de Pasto entre 1995 y 1997, representante a la Cámara por Bogotá entre 1998 y 2002, senador de la República en dos periodos, de 2002 a 2006 y de 2014 a 2018, y gobernador de Nariño entre 2008 y 2012. En el Congreso defendió temas asociados a la implementación de los acuerdos de paz, la lucha anticorrupción y los asuntos ambientales, y fue precandidato presidencial en distintas etapas de su trayectoria política.

La muerte de Navarro Wolff, confirmada cuando tenía 78 años, cierra el ciclo de uno de los protagonistas de la paz de 1990 y de la redacción de la Carta Política vigente. Sus exequias, entre la convocatoria de la familia a las 9:00 de la mañana y la caravana pedida por el expresidente Petro para las 2:00 de la tarde, se perfilan como un acto de reconocimiento a quien pasó de la lucha armada a la mesa constituyente y a la administración pública, y como una nueva ocasión en la que la política colombiana se reencuentra con la memoria de su propia transformación.

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