Dos soldados muertos y cinco afectados por drones del ELN en San José del Palmar

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Dos soldados profesionales del Ejército Nacional perdieron la vida y otros cinco militares resultaron afectados durante una serie de ataques reiterados con drones cargados de explosivos, presuntamente ejecutados por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la zona rural de San José del Palmar, Chocó. Los hechos, ocurridos entre el 31 de octubre y la mañana del 1 de noviembre, han sido calificados por la institución castrense como una violación flagrante a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario. Las víctimas fatales fueron identificadas como Luis Melo y Juan de la Cruz, quienes hacían parte del Batallón de Operaciones Terrestres N.° 25.

Los ataques se concentraron en el sector comprendido entre Juntas de Tamaná y La Italia, donde aeronaves no tripuladas de uso civil, adaptadas para transportar explosivos, fueron lanzadas de manera constante contra las posiciones de las tropas. Ante la persistente amenaza aérea, el Ejército se vio obligado a desplegar acciones de protección y repliegue. Según información preliminar recogida en la zona, en el corregimiento de Agualarga (Suramita), un pelotón militar fue blanco de hasta catorce artefactos explosivos lanzados por estos drones, un bombardeo sistemático que llevó a los soldados a abandonar temporalmente la posición para resguardar sus vidas.

Una modalidad criminal en ascenso

Este ataque no es un hecho aislado en la región. El 14 de octubre, apenas unas semanas antes, nueve integrantes del Batallón de Ingenieros Militares N.° 15, adscrito a la Décima Quinta Brigada de la Séptima División, también resultaron afectados por la misma modalidad criminal en el mismo municipio de San José del Palmar, acción que fue atribuida al frente Ernesto Che Guevara del ELN. La preocupación por el uso de drones con fines bélicos trasciende las fronteras del Chocó. La Fundación Ideas para la Paz (FIP) ha documentado al menos 318 ataques con estos artefactos en todo el territorio colombiano entre enero y comienzos de octubre de 2026, una cifra que evidencia la creciente sofisticación y el peligro que representan para la Fuerza Pública.

Tras el ataque, la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) mantuvo sobrevuelos constantes en la zona para apoyar la extracción de los soldados heridos y su traslado seguro a centros médicos, donde recibieron atención especializada. El Ejército Nacional, además de rechazar contundentemente los hechos y expresar su solidaridad con las familias de los fallecidos, activó los protocolos de acompañamiento integral para brindar asistencia psicológica, jurídica y administrativa a los deudos. En un comunicado oficial, la institución reiteró su grave preocupación por esta modalidad de ataque, que representa un desafío operativo sin precedentes para las tropas desplegadas en el terreno y que pone en jaque las reglas del conflicto.

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