El senador de la República por el Pacto Histórico, Ferney Silva, denunció este martes a través de sus redes sociales haber recibido amenazas de muerte en su contra y contra su familia por parte de un grupo que se autodenomina «Defensores de la Patria». Según expuso el congresista en una publicación en la red social X y en un video que él mismo difundió, los autores de las intimidaciones le advirtieron que si no se calla procederán a desaparecerlo, una advertencia que el legislador calificó como parte de una persecución política en su contra por su actividad legislativa y su respaldo a causas sociales en el suroccidente del país.
De acuerdo con el relato entregado por Silva, la amenaza no se limita a su persona ni a su núcleo familiar, sino que se extiende a otros líderes del Pacto Histórico que ejercen su trabajo político en los departamentos del suroccidente colombiano, una zona que en los últimos años ha registrado una alta presión de grupos armados y estructuras ilegales sobre dirigentes sociales y comunales. El senador advirtió que estos mensajes intimidatorios llegarían a varios de sus copartidarios y que la situación reviste carácter colectivo, por lo que pidió que las autoridades actúen de manera preventiva.
«Un grupo que se hace llamar ‘Defensores de la Patria’ me dice que si no me callo, me van a desaparecer»
Ferney Silva, senador del Pacto Histórico
Una narrativa de odio disfrazada de patriotismo
El congresista fue enfático en vincular el hecho con un discurso de hostilidad que, según su lectura, se ha venido normalizando en el debate público y que utiliza el sentimiento patriótico como escudo para justificar la violencia contra dirigentes de la izquierda. En ese sentido, Silva afirmó que «amenazan también a los líderes del Pacto Histórico en el suroccidente», y sostuvo que lo ocurrido debe denunciarse sin ambigüedades por el riesgo que implica para la democracia y la representación política de las comunidades.
Así mismo, el legislador consideró que este tipo de señalamientos no pueden tratarse como hechos aislados y que responden a una estrategia de amedrentamiento contra quienes denuncian problemáticas sociales en los territorios. «Hay que decirlo de manera categórica: esto hace parte de una narrativa de odio disfrazada de patriotismo», señaló Silva, quien insistió en que las diferencias ideológicas deben tramitarse mediante el diálogo y la paz, y no a través de actos violentos que ponen en riesgo la vida de los servidores públicos y de sus familias.
«Por defender a las comunidades, hoy me amenazan. No nos van a callar, seguiremos resistiendo»
Ferney Silva, senador del Pacto Histórico
Denuncia ante las autoridades y el marco legal
El senador informó que ya puso en conocimiento de las autoridades competentes las amenazas recibidas, aunque hasta el momento no se han producido pronunciamientos públicos sobre la identidad de los responsables ni sobre el avance de las verificaciones. Silva calificó los hechos como «persecución política» y pidió a los organismos de seguridad y a la Fiscalía establecer quiénes están detrás del grupo autodenominado «Defensores de la Patria», así como determinar si existe una estructura material actuando de forma sistemática contra los líderes del Pacto Histórico en el suroccidente.
Cabe recordar que el Código Penal colombiano, mediante la Ley 599 de 2000, tipifica el delito de amenazas en su artículo 347, con penas de prisión de cuatro a ocho años y multa para quien intimide a otra persona con el propósito de causarle alarma, zozobra o terror. En ese marco, las capturas de pantalla, los mensajes y las publicaciones difundidas en redes sociales pueden constituirse como elementos materiales probatorios ante la Fiscalía General de la Nación, por lo que la publicación en X y el video divulgado por el senador se convierten en evidencia clave dentro de las indagaciones que se adelanten.
El caso de Silva se suma a las alertas que distintas organizaciones sociales y políticas han lanzado sobre la creciente hostilidad contra líderes del Pacto Histórico en regiones donde el control territorial de actores ilegales sigue siendo un factor de riesgo. Mientras las autoridades no se pronuncien de fondo, el senador sostiene que su trabajo continuará y que las intimidaciones no lograrán silenciar su voz ni la de las comunidades que representa.










