El Gobierno de Abelardo de la Espriella oficializó el nombramiento de la exministra y exfiscal Viviane Morales como alta consejera comisionada de Paz, mediante el Decreto 1631 del 3 de noviembre, publicado en la edición 53.679 del Diario Oficial. La designación de Morales, quien había renunciado al Ministerio de Educación el 2 de septiembre de 2026 tras apenas tres semanas en el cargo por la situación de salud de su hija, busca vigilar la implementación de los acuerdos de paz y examinar lo que el Ejecutivo denomina la “falsa paz” promovida durante la administración de Gustavo Petro.
La llegada de Morales a esta cartera se da en medio de una paradoja política, pues el presidente Abelardo de la Espriella había prometido eliminar el cargo de alto consejero comisionado de Paz al asumir el Gobierno, por lo que se desconoce cuánto tiempo tendrá la funcionaria para desempeñar su labor. Según el decreto, el nombramiento se oficializa “a partir de la fecha” y se prevé que su función sea una de cierre, enfocada en reorganizar la destinación de recursos y superar los obstáculos institucionales que hayan afectado la justicia, la reparación de las víctimas y la seguridad en el marco del posconflicto.
Las tareas de Viviane Morales en la Comisión de Paz
Entre las labores específicas que deberá adelantar la alta consejera se encuentra dirigir de forma encargada la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz firmado con las Farc, así como realizar una evaluación “exhaustiva” del cumplimiento de los compromisos pactados por el Estado con integrantes de grupos armados ilegales que hayan demostrado voluntad de reincorporarse a la vida civil. El Gobierno espera que Morales haga un análisis detallado de los avances y retrocesos en materia de justicia transicional, reparación a las víctimas y garantías de seguridad para los firmantes, en un contexto donde el anterior Ejecutivo fue criticado por presuntamente favorecer a disidencias y grupos criminales bajo el concepto de “paz total”. La exministra, cuya hija habría superado el problema de salud que la obligó a dejar la cartera de Educación —un meningioma cerebral que le provocó parálisis del sexto par craneal y visión doble—, asume ahora el reto de revisar el legado de los acuerdos de La Habana y sentar las bases para un nuevo capítulo en la política de reconciliación del país.









