Una profunda consternación embarga al resguardo indígena Uradá Jiguamiandó, en la jurisdicción de Nuevo Belén de Bajirá, Chocó, luego de que una niña de la comunidad emberá eyabida, de apenas ocho años, fuera hallada sin vida tras varias horas de búsqueda. Las autoridades locales investigan la posibilidad de que la menor haya muerto como consecuencia del ataque de un felino silvestre, una hipótesis que todavía no ha sido confirmada por Medicina Legal y que tiene en vilo a toda la región.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades municipales, la menor desapareció de la comunidad en circunstancias que aún no han sido esclarecidas. Sus familiares y varios miembros del resguardo se organizaron de inmediato para rastrear la zona, que se encuentra aproximadamente a una hora del casco urbano, aguas arriba por la zona rural, cerca de los límites con Antioquia. Fue en ese sector, un territorio ancestral que hace parte del Bajo Atrato y que es reconocido como corredor biológico para felinos silvestres, donde encontraron el cuerpo sin vida de la niña con heridas graves en distintas partes del cuerpo y con ausencia de uno de sus brazos.
El hallazgo generó una inmediata movilización institucional. El cuerpo de la menor fue trasladado a la morgue municipal y se gestiona su envío por vía aérea a Medellín, donde Medicina Legal deberá practicar la necropsia que determine con certeza la causa del deceso. Mientras tanto, la principal hipótesis que se maneja en el terreno apunta a un posible ataque de un animal silvestre, pero las autoridades han sido enfáticas en advertir que no hay ninguna confirmación científica al respecto.
“No puedo decir que fue un jaguar”
El alcalde de Nuevo Belén de Bajirá, Leopoldino Perea, se refirió a la tragedia con palabras de cautela y dolor. “Uno no lo vio, creo que nadie. La niña se perdió”, manifestó el mandatario, quien además fue claro al señalar que, pese a la versión que ha tomado fuerza en la comunidad, no existen elementos para afirmar la participación de un gran felino. “No puedo decir que fue un jaguar lo que le dio muerte a la niña”, sostuvo.
“No puedo decir que fue un jaguar lo que le dio muerte a la niña”
Leopoldino Perea, alcalde de Nuevo Belén de Bajirá
Desde la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó, Codechocó, también se pronunciaron sobre lo ocurrido. La entidad informó que envió un equipo técnico al terreno con el fin de realizar una inspección detallada, recopilar testimonios y buscar rastros, huellas o cualquier señal de fauna que permita establecer qué sucedió realmente. Germán Córdoba, subdirector de Desarrollo Sostenible de Codechocó, explicó que esa labor no reemplaza los análisis médicos y judiciales, pero resulta clave para reconstruir los hechos.
“En estos momentos nuestro equipo técnico en campo está en articulación con la alcaldía municipal y otras instituciones para la verificación de los hechos”
Germán Córdoba, subdirector de Desarrollo Sostenible de Codechocó
La autoridad ambiental precisó que no tenía reportes oficiales previos de avistamientos de felinos silvestres ni de ataques de grandes felinos a personas en ese sector del Chocó. Los incidentes conocidos en otras zonas del departamento han involucrado principalmente animales domésticos y de producción, como reses, caballos, cerdos y aves de traspatio, pero no se tenía registro de un hecho de esta naturaleza contra un ser humano.
Un territorio en riesgo y una comunidad que exige respuestas
El caso ocurre en el Bajo Atrato, muy cerca de Mutatá, en el Urabá antioqueño, una región donde la presencia de felinos como el jaguar hace parte del equilibrio ecológico, pero también representa un desafío para la convivencia con las comunidades rurales. Ante la incertidumbre, la comunidad emberá eyabida ha reclamado una respuesta clara por parte de las instituciones, mientras el cuerpo de la menor espera en la morgue la realización de las pruebas que permitan aclarar su muerte.
Codechocó trabaja de la mano con la Pontificia Universidad Javeriana en un Plan de Manejo del Jaguar, una iniciativa que busca prevenir este tipo de situaciones mediante dispositivos de ahuyentamiento no letales, refuerzo de corrales nocturnos, cercas eléctricas y rutas de atención rápida. El propósito, según explicó la entidad, es evitar que se hagan atribuciones sin pruebas y prevenir la persecución de fauna silvestre.
“Estamos a la espera de los resultados de Medicina Legal que puedan confirmar qué fue lo que realmente sucedió”
Germán Córdoba, subdirector de Desarrollo Sostenible de Codechocó
Mientras se conocen esos resultados, la entidad ambiental expresó sus condolencias a la familia de la niña y a toda la comunidad emberá eyabida. Hizo además un llamado a las poblaciones rurales del departamento para que reporten de manera oportuna cualquier avistamiento o situación de riesgo con felinos silvestres, con el fin de activar protocolos de atención y evitar que una tragedia como esta vuelva a repetirse. La muerte de la menor, envuelta aún en el misterio y la conmoción, se ha convertido en un recordatorio de la fragilidad de la vida en los territorios apartados y de la urgencia de respuestas que, esta vez, solo llegarán con la rigurosidad de la ciencia y la justicia.









