Un informe confidencial de Naciones Unidas, al que tuvo acceso The New York Times, revela que un grupo de mercenarios colombianos conocido como «Desert Wolves» (Lobos del Desierto) combatió junto a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en Sudán, contratados por Global Security Services Group, una empresa de seguridad radicada en Abu Dhabi y fundada por un alto funcionario de la Presidencia emiratí. Los detalles del informe, presentado al Consejo de Seguridad de la ONU y cuyos datos se hicieron públicos el jueves 5 de noviembre, señalan que estos combatientes habrían operado drones, entrenado a milicianos y brindado apoyo de artillería durante el asedio a la ciudad de El Fasher, en la región de Darfur, descrito como uno de los episodios más graves de la guerra civil sudanesa.
El documento fortalece las evidencias sobre el papel de los Emiratos Árabes Unidos en el conflicto, que hasta ahora había negado cualquier apoyo a las RSF. Según el informe, Global Security Services Group canalizó el despliegue de los mercenarios sin una participación formal de las Fuerzas Armadas emiratíes. Los combatientes fueron trasladados a través de zonas bajo control de aliados emiratíes en Libia y Somalia, y recibieron entrenamiento en dos bases militares en Abu Dhabi. La ONU ya había advertido en julio sobre la facilitación de mercenarios desde Abu Dhabi a las RSF, pero ese informe no se publicó tras objeciones en el Consejo de Seguridad, en las que Bahréin bloqueó su difusión, según un alto funcionario de la ONU y un diplomático regional, aparentemente a pedido de EAU, extremo que el gobierno emiratí niega.
Presión diplomática sobre Emiratos Árabes Unidos
El informe aumenta la presión diplomática sobre EAU, especialmente en un momento en que su candidata a secretaria general de la ONU, Lana Zaki Nusseibeh, busca el cargo. Nusseibeh, quien se desempeña como ministra de Estado para Asuntos Exteriores de EAU, ha defendido durante años la postura de su Gobierno frente a las denuncias por Sudán y Yemen, según señaló Bruno Stagno Ugarte, de Human Rights Watch. En una respuesta enviada al New York Times, la ministra afirmó que poner fin al conflicto sudanés sería una de sus prioridades si llegara al cargo, y agregó que actuaría contra cualquier Estado que los investigadores de la ONU identificaran como responsable de alimentar la guerra.
«Las negativas de Abu Dhabi desacreditan los mecanismos de investigación que la candidata busca encabezar.»
Cameron Hudson, exanalista de la CIA y exdirector para África del Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU.
El informe también contextualiza que, además de EAU, Rusia, Irán, Turquía y Ucrania han enviado o vendido armamento al Ejército sudanés, que desde 2023 enfrenta a las RSF en una guerra civil que ha dejado masacres y actos calificados como genocidio. La revelación de la participación de mercenarios colombianos añade una dimensión internacional al conflicto, mientras la comunidad internacional observa con atención los movimientos diplomáticos en el Consejo de Seguridad.









