La madre de un adolescente de 16 años, diagnosticado con un tumor cerebral maligno, solicitó formalmente el traslado de su hijo desde la Fundación Hospital Pediátrico La Misericordia (Homi) en Bogotá, luego de recibir conceptos médicos contradictorios sobre el tratamiento. Carmen Cecilia Ravelo, madre del menor, busca una segunda opinión y posibles alternativas terapéuticas para su hijo, quien fue intervenido quirúrgicamente de urgencia tras identificarse la lesión.
El paciente padece un tumor glial de alto grado localizado en el cerebelo, y según relató su madre, la situación se ha tornado desesperante: “En la primera cirugía que me lo hicieron, dijeron que ya no había nada que hacer con el niño. Que me lo llevara para la casa”, declaró Ravelo. Sin embargo, el padre del adolescente, Vicente Ortiz, asegura que el menor presenta signos alentadores: “Nos habla, mueve los pies y come”. La familia enfrenta un dilema médico: mientras el neurocirujano considera que existen posibilidades de continuar el manejo, los oncólogos comunicaron que no hay más opciones terapéuticas disponibles en la institución.
“Yo quiero trasladarlo de acá a buscarle otra clínica donde lo puedan tratar”
Carmen Cecilia Ravelo, madre del paciente
De acuerdo con la información proporcionada por el Homi, el traslado no se ha concretado debido a la falta de disponibilidad de un hematólogo pediatra en las instituciones contactadas. La entidad no detalló cuáles fueron los hospitales consultados ni las fechas de las gestiones, lo que ha incrementado la incertidumbre en la familia, que ya acumula más de quince días con el menor presentando dificultades para alimentarse. El adolescente fue sometido a una cirugía de urgencia para extraer el tumor y desde entonces aguarda una remisión que permita explorar nuevas alternativas de tratamiento en otro centro de salud.
El caso evidencia una problemática recurrente en el sistema de salud colombiano, donde pacientes con enfermedades complejas quedan atrapados entre diagnósticos contradictorios y demoras administrativas. La familia Ravelo-Ortiz insiste en que el menor mantiene funciones vitales y cognitivas, lo que los motiva a buscar una institución que pueda ofrecer un enfoque terapéutico distinto. Mientras tanto, el Homi no ha emitido nuevos conceptos médicos que aclaren el pronóstico o las opciones reales del adolescente.









