Despliegue policial en Siete de Agosto deja ocho detenidos por suplantación y hurto de cable
En el sector norte de la capital, en el barrio Siete de Agosto, las autoridades capturaron a ocho individuos, entre los cuales se encuentran cinco extranjeros, que simulaban ser personal de una empresa de telecomunicaciones para encubrir actividades ilícitas. Los detenidos vestían indumentaria que imitaba la apariencia corporativa, junto con cascos y herramientas utilizadas para presentarse como técnicos.
Durante la diligencia, en el maletero de un vehículo se localizó más de 60 metros de cable cortado, cuyo valor estimado alcanza 14 millones de pesos.
La alerta de un habitante permitió activar la respuesta: el ciudadano llamó al número de emergencias 123 al notar un automóvil sospechoso en la intersección de la Carrera 19 con la Calle 63. Agentes de la Estación Barrios Unidos se desplazaron de inmediato y realizaron la detención de los sospechosos.
Las investigaciones señalan que el material robado habría sido sustraído en la vía que conduce hacia La Calera, zona donde la Policía ha detectado con frecuencia este tipo de delitos. Posteriormente, los ocho detenidos fueron remitidos a la Fiscalía, por hurto agravado.
«La operación permitió desarticular una célula que se valía de disfraces para dificultar la identificación de su ilícita actividad» – Policía Nacional
Este episodio se suma a un panorama de incremento en el hurto de cables reportado por El Espectador y la Policía Nacional. De acuerdo con esas fuentes, Bogotá registró en 2023 la pérdida de más de 400 kilómetros de tendido y, en los primeros tres meses de 2024, los robos mostraron un aumento cercano al 140%.
La modalidad consiste en hacerse pasar por empleados de firmas reconocidas, con vestuario y accesorios falsificados para ganar la confianza de las víctimas. En Fontibón, por ejemplo, seis personas fueron sorprendidas sustrayendo 56 metros de cable de fibra óptica, por un valor superior a los 6 millones de pesos.
El incremento de estas fechorías genera riesgo para infraestructura eléctrica y de comunicaciones, especialmente cuando las operaciones ocurren durante la noche y en zonas de difícil vigilancia.
En respuesta, ETB ha comenzado a migrar parte de sus redes desde cobre hacia fibra óptica, una estrategia orientada a complicar el aprovechamiento ilícito de la red. Paralelamente, la Policía continúa con operativos focalizados y la desmantelación de bandas dedicadas al hurto de cobre.
Las autoridades remarcan la importancia de la denuncia ciudadana como elemento clave para frenar esta problemática, que afecta no solo la seguridad sino también el acceso estable a servicios básicos.
Impacto en la población y servicios
El robo de cable provoca interrupciones en telefonía e Internet y, en ciertos casos, afectaciones en la distribución eléctrica, afectando a hogares, comercios e instituciones. Este fenómeno agrava la percepción de inseguridad y eleva los costos de reparación para las empresas, posibles trasladados a tarifas para los usuarios.
La situación obliga a actores públicos y privados a intensificar las labores de prevención y vigilancia, buscando reducir la vulnerabilidad de la infraestructura crítica.
- Interrupciones de servicios esenciales en zonas afectadas
- Aumento de costos para reparaciones y mantenimiento
- Mayor necesidad de denuncia y vigilancia comunitaria












