La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, actualizó este sábado su informe sobre los niveles de los embalses que abastecen a Bogotá y confirmó que el embalse San Rafael bajó a 37,85% de su capacidad al 15 de noviembre. La CAR dejó claro que el abastecimiento de agua para la capital sigue garantizado y descartó racionamiento, aun cuando advirtió que todos los embalses presentan una tendencia descendente. El monitoreo es continuo y la información se difunde a través de los informes oficiales de la CAR y mediante publicaciones en la red X, según explicó el organismo en su comunicado. Este medio, La Veintitrés Manizales, recoge la versión oficial para la audiencia regional e invita a la ciudadanía a estar atenta a las alertas que pueda emitir la autoridad ambiental.
El balance de la cuenca confirma que el sistema Chingaza continúa siendo el principal aportante de agua a Bogotá, con una participación del 70% frente al 25% del eje Norte y el 5% del Sur. En el desglose técnico, el sistema Chingaza registra un 81,27% acumulado al 15 de noviembre. Entre los embalses que componen este eje, San Rafael ha mostrado caídas sostenidas en las últimas semanas: 86,97% el 15 de octubre, 80,73% el 19 de octubre, 71,84% el 31 de octubre, 54,21% el 5 de noviembre, 46,07% el 10 de noviembre y 37,85% el 15 de noviembre. Por otro lado, Chuza aparece con 83,78% el 15 de octubre y alcanza 93,84% en los reportes recientes. La CAR señala que, a pesar de estas bajadas, la observación central es que el sistema de suministro sigue funcionando sin interrupciones para la ciudad, gracias a la combinación de fuentes que componen la matriz de Bogotá.
La autoridad subraya que, aunque todos los embalses muestran una tendencia descendente, no hay indicios de desabastecimiento para la ciudad ni de racionamiento inminente. En palabras de la CAR, “aunque todos los embalses presentan una tendencia descendente”, el suministro para Bogotá continúa garantizado, destacando la robusta estructura del sistema y la vigilancia permanente ante posibles variaciones. En el marco climático, se recuerda que el periodo seco ha sido el más intenso de los últimos 50 años; 2024 fue un año de restricciones y cortes programados que se extendieron hasta el 12 de abril, mientras que para iniciar 2025 el sistema Chingaza ya mostraba un valor por debajo del 39% al arrancar el año. A modo de conclusión operativa, la CAR señala que Chingaza es el que aporta la mayor cantidad de agua a la capital, una característica que facilita la gestión de la demanda pese a las variaciones climáticas.
La vigilancia de la CAR continúa pese a las variaciones en los embalses
El informe mantiene como contexto la estructura del sistema de agua de Bogotá, donde Chingaza aporta alrededor del 70%, Norte 25% y Sur 5%; los embalses que componen cada eje son Chingaza (Chuza y San Rafael) para el sistema Chingaza; Neusa, Sisga y Tominé para Norte; y Chisacá y La Regadera para Sur. Esta distribución y la información publicada por la CAR a través de la red X permiten comprender la dinámica actual y planificar futuras medidas ante posibles variaciones climáticas, manteniendo el foco en garantizar el suministro continuo para la ciudad.
«el abastecimiento de agua para Bogotá sigue garantizado» — CAR de Cundinamarca
En síntesis, la CAR ratifica que, a pesar de las caídas en los volúmenes de varios embalses, la ciudad permanece libre de racionamiento en este momento. El seguimiento continúa, con monitoreo activo de los niveles de Chingaza, San Rafael, Chuza, Neusa, Sisga, Tominé, Chisacá y La Regadera, para ajustar las proyecciones y las alertas ante cualquier variación climática que pueda afectar la disponibilidad hídrica de Bogotá durante 2025.

















