Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia revela una segregación etaria marcada en Bogotá: la infancia y la juventud se concentran principalmente en las localidades del sur y el suroeste, mientras los adultos mayores predominan en el norte y el centro de la ciudad. El análisis, titulado «Segregación etaria y accesibilidad urbana en Bogotá en un contexto de transición demográfica acelerada», se apoya en el Censo de Población y Vivienda 2018 y en proyecciones hasta 2024 para describir patrones, vulnerabilidad y posibles impactos en políticas públicas.
El estudio aplica un enfoque espacial mediante el índice de Moran para medir la segregación y examina la distribución por edad y por pobreza, junto con la vivienda y la cercanía de equipamientos urbanos como parques, bibliotecas y centros deportivos. Entre las localidades destacadas se encuentran Bosa, Ciudad Bolívar y Usme, donde los niños de 0 a 4 años oscilan entre 6,7% y 8,2% de la población, y Teusaquillo y La Candelaria registran alrededor de 4%. En cuanto a los jóvenes de 5 a 19 años, ese grupo representa aproximadamente 25% en Bosa, Ciudad Bolívar y Usme, frente a valores superiores a 13% en Chapinero y Teusaquillo. En el extremo opuesto, los adultos mayores de 60 años representan aproximadamente 21% en Usaquén y Teusaquillo, mientras las localidades del sur registran menos de 12%. En términos de vivienda, 26,2% de los hogares con niños 0–4 años son propietarios, frente a 66,7% de hogares con adultos mayores. En 2021, hogares en Bogotá confinados exclusivamente por adultos mayores alcanzaron 10,8%, y 16% se registró en Usaquén y Teusaquillo. En cuanto a pobreza, se identifican clústeres de población joven que coinciden con zonas de alta pobreza multidimensional, mientras que los adultos mayores se agrupan en áreas de menor pobreza. El estudio también advierte sobre limitaciones al usar datos anteriores a la pandemia y la exclusión de municipios aledaños, y propone recomendaciones para una política urbana que vaya más allá de la proximidad física a equipamientos, promoviendo una programación inclusiva y adaptada a todas las edades para fomentar encuentros cotidianos.
La segregación etaria y la planificación urbana
El análisis sugiere que la interacción intergeneracional es menor en las áreas dominadas por un único grupo etario, lo que podría afectar la cohesión social y el bienestar de los adultos mayores. Además, señala que en zonas centrales y nororientales las viviendas tienden a ser más pequeñas y de tipologías unipersonales, mientras el sur presenta hogares más grandes con mayor presencia de jóvenes; la accesibilidad a equipamientos se da de manera distinta: el sur muestra mayor mezcla demográfica alrededor de parques, bibliotecas y centros deportivos, mientras el norte y el centro tienden a concentrar dinámicas de un solo grupo etario.
«La población más joven tiende a estar localizada en zonas de mayor vulnerabilidad, mientras que los adultos mayores tienden a estar asentados en zonas de mayor bienestar económico», señala el informe de la Universidad Nacional de Colombia.
Las conclusiones resaltan la necesidad de una política urbana que vaya más allá de la proximidad física a equipamientos y que implemente una programación inclusiva y adaptada a todos los grupos de edad para fomentar encuentros cotidianos, con atención a los efectos de la transición demográfica acelerada y a la necesidad de incorporar a municipios cercanos para evitar sesgos por exclusión geográfica. Aunque el estudio tiene limitaciones, como el uso de datos anteriores a la pandemia, sus hallazgos destacan la relación entre juventud, pobreza y convivencia intergeneracional y sugieren que la planificación de Bogotá debe priorizar la cohesión social y la equidad en el acceso a vivienda, servicios y equipamientos.

















