A 18 meses de que acabe su mandato, solo un cable aéreo operará en Bogotá

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A 18 meses de que finalice la administración de Carlos Fernando Galán, solo uno de los cuatro sistemas de cable aéreo prometidos para las zonas periféricas de Bogotá estaría operativo. Se trata del Cable San Cristóbal, que presenta un avance del 92,89% en su ejecución, con entrega programada a TransMilenio en septiembre de 2026 y entrada en operación en diciembre del mismo año. Los demás proyectos, entre ellos el Cable Potosí, el Cable Soacha–Ciudadela Sucre, el Cable Usaquén, el Ramal Juan Rey y el Cable Reencuentro-Monserrate, permanecen estancados o en etapas iniciales, según el informe más reciente del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) con corte al 13 de agosto de 2026.

El concejal de Bogotá Julián Forero ha sido uno de los voceros más críticos frente a esta situación. En declaraciones a Infobae Colombia, señaló que “siento yo que también hace falta mucha voluntad política, no despilfarrar recursos en otros proyectos y que los alcaldes locales también se pongan las diez, aprieten la administración para el beneficio de sus localidades”. Forero también advirtió que Galán ha priorizado las troncales de TransMilenio y el metro, relegando los cables aéreos que beneficiarían a comunidades de Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Usaquén, Toberín y Soacha. “Pero al alcalde se le olvida que hay zonas en Bogotá que no tendrán acceso a la primera línea del metro. Es su proyecto bandera, pero no creo que logre entregarlo al cien por ciento como espera. Al finalizar su periodo, quedarán muchos detalles pendientes que deberá resolver el próximo alcalde”, agregó.

Un panorama de promesas incumplidas

El Plan Distrital de Desarrollo ‘Bogotá Camina Segura’ 2024-2027 estableció como prioridad la construcción de troncales de TransMilenio y la primera línea del metro, dejando en un segundo plano los sistemas de cable aéreo, que habían sido presentados como una solución innovadora para la movilidad en las periferias. El único referente operativo sigue siendo el TransmiCable de Ciudad Bolívar, herencia de la administración de Claudia López. De los proyectos pendientes, el Cable Potosí, en la localidad de Ciudad Bolívar, es el que presenta mayores dificultades: su avance en obra es de apenas el 1,93%, aunque los estudios y diseños están al 98%. La obra se encuentra suspendida hasta octubre de 2026, y requiere la adquisición de 405 predios, de los cuales solo se han recibido 163. A la fecha, se han desembolsado 9.027 millones de pesos al contratista. Este cable, con capacidad para movilizar 4.000 pasajeros por hora, reduciría los tiempos de viaje en un 75%, pasando de 40 a 10 minutos.

El Cable Soacha–Ciudadela Sucre, por su parte, es un proyecto de 3,82 kilómetros con tres estaciones, cuyo costo estimado asciende a 524.000 millones de pesos. Se proyecta que atienda hasta 32.000 usuarios diarios y reduzca los viajes de una hora a solo 16 minutos. Sin embargo, aún no se han definido plazos concretos para su ejecución. El Cable Usaquén, que conectaría La Calera con San Rafael en un recorrido de 6,6 kilómetros, tiene sus estudios de factibilidad programados para finalizar en octubre de 2027, lo que implica que superaría el periodo de gobierno de Galán. El Ramal Juan Rey, de 1,79 kilómetros y con capacidad para 2.000 pasajeros por hora por sentido, también permanece en etapa de estudios.

Los obstáculos que frenan los cables

Las demoras administrativas, la compleja gestión predial, la falta de priorización presupuestal y las restricciones patrimoniales han sido los principales factores que han paralizado estos proyectos. En el caso del Cable Reencuentro-Monserrate, el Ministerio de Cultura declaró inviable el trazado norte por su alto impacto en el Centro Histórico, y una alternativa sur está sujeta a nuevos ajustes. El Cable Toberín, por su parte, fue excluido directamente del Plan de Desarrollo 2024-2027, y sus estudios de perfil y prefactibilidad, realizados entre 2020 y 2021, no han tenido avance alguno. Ante este panorama, el IDU ha implementado mesas técnicas interinstitucionales y planes de choque para destrabar la adquisición de predios, especialmente en el caso del Cable Potosí, pero las comunidades beneficiarias expresan su frustración por la lentitud.

“Siento yo que también hace falta mucha voluntad política, no despilfarrar recursos en otros proyectos y que los alcaldes locales también se pongan las diez, aprieten la administración para el beneficio de sus localidades”.

Julián Forero, concejal de Bogotá

El concejal Forero insistió en que, al finalizar el periodo de Galán, quedarán muchos detalles pendientes que deberá resolver el próximo alcalde. Mientras tanto, la promesa de conectar las periferias con sistemas de cable aéreo parece desvanecerse, profundizando la segregación y limitando las oportunidades de desarrollo local en sectores históricamente marginados de la capital. La administración distrital tiene 18 meses por delante, pero el tiempo parece correr en contra de los habitantes de Ciudad Bolívar, Soacha, San Cristóbal y Usaquén, que esperan una solución de movilidad que aún no llega.

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