En un fallo que busca frenar la ola de violencia del narcotráfico en la región Caribe, un juez de Santa Marta condenó a 24 años de prisión a Édgar Ariel Córdoba Trujillo, conocido con los alias de 5-7 o Samuel, líder de una estructura armada del Clan del Golfo. La sentencia, confirmada el 17 de enero de 2025, lo responsabiliza por ordenar al menos 30 homicidios cometidos entre febrero y junio de 2022 en municipios de los departamentos de Magdalena, Cesar y La Guajira. Córdoba Trujillo aceptó los cargos mediante un preacuerdo, admitiendo su rol en delitos como homicidio, homicidio en tentativa, concierto para delinquir agravado, fuga de presos, fabricación, tráfico y porte de armas de uso restringido, así como la utilización ilegal de uniformes, insignias y redes de comunicación.
Los crímenes fueron perpetrados como represalia por la extradición a Estados Unidos de Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, máximo jefe del Clan del Golfo, también conocido como Ejército Gaitanista de Colombia. Córdoba Trujillo impartió órdenes directas a sus subordinados para ejecutar una ofensiva sangrienta, dirigida principalmente contra civiles que resistieron presiones criminales, se negaron a cerrar sus negocios o a pagar extorsiones impuestas por la banda. Entre los casos notorios se destaca el asesinato de un conductor de tractomula el 6 de mayo de 2022 en la Ruta del Sol, a la altura de El Copey en Cesar, y el ataque armado contra dos comerciantes ese mismo día en Pivijay, Magdalena.
Impacto de la violencia y respuesta judicial
Esta sentencia representa un rechazo frontal a las tácticas de intimidación y terror utilizadas por el Clan del Golfo para mantener su control territorial y económico en la región. Las víctimas incluyeron a personas comunes que se opusieron a las demandas extorsivas, evidenciando la brutalidad de la estructura criminal liderada por Córdoba Trujillo durante ese período de cinco meses. Autoridades judiciales destacaron que el preacuerdo agilizó el proceso, pero las investigaciones continúan en curso contra otros integrantes de la organización, con el objetivo de desmantelar por completo sus redes operativas en Magdalena, Cesar y La Guajira.
Desde La Veintitrés Manizales, este caso subraya la necesidad de fortalecer la presencia estatal en zonas vulnerables al narcotráfico, donde la extradición de capos como Otoniel desató espirales de violencia que aún persisten. La condena de 24 años a alias 5-7 envía un mensaje claro: la justicia no tolerará la impunidad ante el baño de sangre ordenado por estas estructuras.















