A los 15 años inició prostitución en Parque Lleras de Medellín, afirma Valentina Lizcano

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En una reciente entrevista con el periodista Rafael Poveda para el pódcast “Más Allá del Silencio”, Valentina Lizcano, una mujer de 37 años nacida en Pereira en febrero de 1987, afirmó ser la pionera de la prostitución en el Parque Lleras de Medellín. Según su relato, inició esta actividad a los quince años, inducida por su abuela, quien le enseñó a identificar hombres con dinero y la presentó a comerciantes y ganaderos. Lizcano, quien fue abandonada por su madre a los tres años y criada por su abuela, dueña de un restaurante, asegura que lo hizo por necesidad de sobrevivir, ante las dificultades económicas de su familia.

Lizcano cuenta que su incursión en el trabajo sexual comenzó en cabarés de Ecuador, en ciudades como Quito, Riobamba, Ibarra e Ipiales, donde llegó a trabajar junto a su madre, quien también se prostituía. Fue a partir de octubre de 2009 cuando empezó a contactar turistas en el Parque Lleras, en el exclusivo barrio de Provenza, convirtiéndose, según sus palabras, en la primera mujer en ofrecer servicios sexuales en esa zona. Inicialmente, cobraba cien dólares por dos horas y atendía entre dos y tres clientes por noche; al principio eran apenas cuatro mujeres en el lugar, pero con el tiempo la cifra creció hasta cien o ciento veinte. Su labor allí se extendió luego a Cartagena y finalmente a Miami, Estados Unidos, donde combinaba el pole dance con encuentros cortos.

Una historia de explotación y violencia

El recorrido vital de Valentina Lizcano está marcado por episodios de violencia y explotación. Durante su estancia en Ecuador, tuvo un hijo con el dueño de un cabaret, quien la maltrataba físicamente incluso durante el embarazo. Posteriormente, se casó con un hombre adinerado, pero tras su muerte en 2009, fue acusada por la familia de él y huyó de regreso a Colombia. Su periplo judicial incluye una detención por Interpol en Miami en 2018, seis meses en prisiones estadounidenses y once meses de reclusión en Ecuador junto a su madre, antes de ser absuelta por un tribunal. En Medellín, vivió de cerca la violencia del oficio cuando una amiga, María Paz, fue asesinada la noche del Día del Amor y la Amistad, hecho que la llevó a refugiarse en Cartagena.

“Desafortunadamente, yo soy la pionera. Fui yo quien inventó la prostitución en el Parque Lleras”

Valentina Lizcano

“A mí mi abuela me enseñó a saber cuándo un hombre tiene dinero”

Valentina Lizcano

Lizcano también narra cómo trabajó con su madre en Ecuador, y relata que “le decíamos a los clientes que éramos mamá e hija y ellos se excitaban”. Su vida sentimental incluye un segundo esposo estadounidense que aceptó su trabajo sexual, pues ella sostenía económicamente el hogar, y posteriormente conoció a un hombre adinerado identificado como John, con quien vivió una vida de lujo, viajes en crucero y bares swingers. Actualmente, John le envía dinero para su sostenimiento. Sin embargo, el costo personal ha sido alto: su hija, que al conocer la vida de swingers de sus padres a los doce años, sufrió acoso escolar e intentó suicidarse, y hoy vive con una tía.

Un mensaje de advertencia y supervivencia

La entrevista, realizada para promocionar su libro autobiográfico titulado “La puta niña” (aunque inicialmente pensó en llamarlo “Sobreviviendo”), incluye reflexiones profundas sobre su experiencia. Lizcano envía un mensaje a su versión joven: “Que estudie, que no venda su felicidad por un plato de lentejas y que no confíe tanto en las personas”. También lanza una advertencia general: “No traigan hijos al mundo si no les van a tener un camino listo”. La historia de Valentina Lizcano, que abarca desde Pereira hasta Miami, pasando por Ecuador y Medellín, es un crudo testimonio de supervivencia, explotación y las consecuencias de una vida marcada por el abandono y la necesidad.

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