Un año después del asesinato del exsenador Miguel Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio de 2025 en el Parque El Golfito del barrio Modelia, occidente de Bogotá, la justicia colombiana ha logrado condenar a siete de los nueve implicados en el crimen, mientras que los autores intelectuales, señalados como miembros de la disidencia Segunda Marquetalia, continúan prófugos con órdenes de captura internacional vigentes desde marzo de 2026. El atentado, ejecutado por un adolescente de 15 años que disparó tres veces con un arma Glock 9 mm -dos impactos en la cabeza y uno en la pierna izquierda- dejó gravemente herido al entonces precandidato presidencial del Centro Democrático, quien falleció 64 días después, el 11 de agosto de 2025 a la 1:56 de la madrugada, a causa de una hemorragia craneal.
La Fiscalía calificó el modus operandi como «outsourcing criminal», un esquema de tercerización del crimen por el cual se pagaron más de 1.000 millones de pesos por el asesinato y otros 600 millones adicionales para garantizar la impunidad y la fuga de los responsables. De las nueve personas vinculadas al proceso, siete fueron condenadas mediante preacuerdos. El autor material, un menor de 15 años detenido en flagrancia, recibió una condena de 7 años en un centro de reclusión juvenil. Entre los demás sentenciados están Élder Arteaga, alias El Costeño, con 26 años de prisión; Katerine Martínez, alias Gabriela, con 21 años; Simeón Pérez, alias El Viejo, con 22 años; Carlos Mora, alias El Veneco, con 20 años; y William González y Harold Barragán, cada uno con 21 años. Cristian Camilo González Ardila, extraditado desde Buenos Aires mediante Interpol, y Brian Ferney Cruz Castillo se encuentran en la etapa final de sus procesos judiciales.
El dolor de una familia marcada por la violencia política
El crimen de Miguel Uribe Turbay reabrió heridas profundas en su familia, que ya había sido víctima de la violencia política. Su madre, la periodista Diana Turbay, fue asesinada en febrero de 1991, cuando su hijo tenía apenas tres años, la misma edad que ahora tiene Alejandro, el hijo de Miguel Uribe Turbay y María Claudia Tarazona. En declaraciones exclusivas, su viuda relató el difícil proceso de duelo: «La muerte de una persona que uno ama, de una manera violenta y tan repentina, es muy dolorosa, no solo para mí sino para mis hijos; especialmente para Alejandro, al que todavía le cuesta mucho entender este hecho».
«Alejandro me pregunta que si su papá puede volver, que por qué lo mataron, por qué no puede regresar, por qué Dios nos da la vida y después nos la quita»
María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay
María Claudia, quien compartió una década de relación con el exsenador, describió el impacto devastador en su identidad: «Una pareja lo define a uno muchísimo, y además es casi como una vida conjunta. Volverme a redefinir qué soy como mujer, como profesional y como mamá… Es replantearme la vida sin Miguel. Es muy doloroso, pero también es una decisión: el dolor está ahí, no podemos hacer nada, pero lo que decidamos hacer con ese dolor, sí». Agregó que encuentra fuerza en el legado de su esposo: «Lo que hago siempre es pensar cómo vivía Miguel, cómo fue ese gran hombre, ese gran líder, ese gran ser humano, ese esposo maravilloso, ese papá único, y a través de lo que él vivió, darle sentido a mi vida, siendo mejor persona, que transmita paz y coherencia».
El legado de un líder y las deudas de seguridad
El atentado ocurrió en un contexto de alta tensión política, cuando Uribe Turbay lideraba un evento sobre salud mental y seguridad ciudadana como precandidato presidencial. Su padre, Miguel Uribe Londoño, quien intentó continuar la campaña presidencial de su hijo sin éxito, emitió un emotivo comunicado al cumplirse el primer año del crimen: «Hace un año recibí la llamada que ningún padre debería recibir, tu corazón había dejado de latir. En ese instante, mi vida se partió en pedazos. Hoy, un año después, el dolor sigue siendo más profundo, pero el orgullo y el amor de haber sido tu papá me inspiran a seguir de pie. Nos dejaste tus ideas, tus principios, tu valentía y un legado que nadie podrá borrar. A mi nieto Alejandro, le hablaré siempre de ti».
El caso puso en evidencia graves fallas en el sistema de protección a líderes políticos. La Unidad Nacional de Protección (UNP) no atendió al menos 40 solicitudes de refuerzo de seguridad previas al ataque, lo que provocó un intenso debate sobre la seguridad de los líderes políticos y generó críticas al Gobierno de Gustavo Petro, especialmente por los diálogos con las disidencias. Los autores intelectuales, identificados como Iván Márquez, Zarco Aldinever y Jhon 40, miembros de la disidencia Segunda Marquetalia, tienen órdenes de captura internacional y se refugiarían en Venezuela bajo protección local, por lo que serán juzgados bajo la figura de «persona ausente». El Congreso otorgó a Uribe Turbay la Orden del Congreso en Grado de Gran Cruz con Placa de Oro de manera póstuma, y se develó un monumento en el parque donde ocurrió el atentado, un crimen que se suma a la larga lista de magnicidios políticos en Colombia, ocurrido exactamente 30 años después del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado en 1995.










