El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, celebró este miércoles 14 de octubre el alta médica de Lucas Francesco Murillo García, un niño de siete años originario de Cúcuta que estuvo hospitalizado durante 45 días en la Fundación Cardiovascular de Colombia (FCV), en Floridablanca, Santander. El menor, que padece síndrome de corazón izquierdo hipoplásico —una cardiopatía congénita grave diagnosticada desde su nacimiento—, fue sometido el pasado 21 de septiembre a una cirugía de Fontan extracardíaco fenestrado, un procedimiento de alta complejidad destinado a mejorar la circulación sanguínea hacia los pulmones y reducir el esfuerzo del corazón. Su caso cobró relevancia nacional cuando el propio Lucas publicó un video en el que, con evidente angustia, pedía ayuda para acceder a exámenes y procedimientos, incluida la valoración para un posible trasplante de corazón.
El mandatario, quien había instruido personalmente a la ministra de Salud, Ana María Vesga, para que asumiera el caso de forma directa, utilizó su cuenta en la red social X para expresar su emoción. «No hay alegría más grande que saber que este pequeño guerrero hoy puede regresar a casa, abrazar a su familia y seguir soñando con la vida que tiene por delante», escribió De la Espriella, quien añadió un emotivo mensaje de bendición: «¡Que Dios te bendiga siempre, pequeño guerrero!». Horas antes, el presidente había relatado cómo el pedido del niño lo había conmovido profundamente: «Hace unos días, Lucas me pidió ayuda porque tenía miedo de morir. Sus palabras me tocaron el corazón y supe que no podía quedarme de brazos cruzados». La intervención presidencial se materializó en una instrucción inmediata a la ministra Vesga para que se pusiera «personalmente al frente del caso de Lucas Francesco Murillo García».
El menor fue trasladado desde Cúcuta hasta Santander en un avión medicalizado. Tras su ingreso el 31 de agosto, una junta médica determinó que la cirugía de Fontan era la alternativa más adecuada frente a la valoración inicial de un posible trasplante de corazón. El procedimiento, realizado el 21 de septiembre, concluyó sin complicaciones quirúrgicas inmediatas, pero durante las 72 horas críticas posteriores el niño presentó sangrado y presiones elevadas, lo que mantuvo en vilo a su familia. Sin embargo, Lucas logró superar la etapa de cuidados intensivos y fue trasladado a hospitalización. Antes del alta, los médicos le practicaron un último procedimiento para retirarle la gastrostomía, según informó su padre, Luis Murillo.
Un regreso a casa entre ocho hermanos
Pese al alta, el tratamiento de Lucas no ha terminado. Su padre explicó que el menor deberá continuar en casa con anticoagulantes, terapias de rehabilitación y consultas ambulatorias periódicas con especialistas en cardiología y cardiocirugía pediátrica. Antes de salir del hospital, Lucas manifestó su deseo de reencontrarse con sus ocho hermanos y visitar a sus abuelos en cuanto llegara a Cúcuta. La historia de este pequeño guerrero, como lo llamó el presidente, resume el poder de la solidaridad ciudadana y la intervención del Estado cuando la urgencia toca la puerta de un hogar.










