En una contundente declaración realizada tras recibir la credencial que lo acredita como presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella lanzó un ultimátum de un mes a los grupos armados que operan en el país, advirtiendo que no habrá espacio para concesiones como las que, según sus palabras, caracterizaron al gobierno saliente de Gustavo Petro. El mensaje, emitido el mismo 21 de junio de 2026, fecha de las elecciones presidenciales, marca el inicio de una nueva estrategia de seguridad que promete ser drásticamente diferente a la de la administración anterior.
Durante su pronunciamiento público, De la Espriella fue directo y severo al dirigirse a las organizaciones criminales que han sembrado violencia en el territorio nacional. El presidente electo, quien basó su campaña en la promesa de «mano dura» contra la delincuencia, estableció un plazo perentorio de treinta días para que estos grupos «entren en razón» y organicen su sometimiento al Estado de derecho. La advertencia se produce en un contexto de alta tensión, donde la ciudadanía ha sido víctima de constantes hechos violentos perpetrados por estas estructuras ilegales.
Un ultimátum sin precedentes
El mandatario electo fue enfático al señalar que su gobierno no replicará las políticas que, a su juicio, beneficiaron a los grupos armados durante la administración de Gustavo Petro. En un mensaje que busca marcar una ruptura total con el pasado reciente, De la Espriella aseguró que no implementará ofertas generosas ni aceptará acuerdos que puedan ser interpretados como una concesión inaceptable para la seguridad del país. Este ultimátum, que vence en un mes, representa la primera gran decisión de política criminal del nuevo gobierno y envía una señal clara sobre el rumbo que tomará la lucha contra la ilegalidad.
«A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje categórico: disponen de un mes para entrar en razón y organizar su sometimiento al Estado de derecho. En mi Gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron del régimen que está llegando a su fin»
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
La declaración de De la Espriella se produce inmediatamente después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) le hiciera entrega oficial de la credencial que lo acredita como ganador de los comicios del 21 de junio. Este gesto simbólico, que formaliza su victoria electoral, sirvió de plataforma para lanzar lo que promete ser una de las políticas más duras contra el crimen organizado en la historia reciente del país. El presidente electo, que asumirá el cargo en los próximos meses, deja claro que su administración no tolerará la violencia y que el tiempo de las negociaciones generosas ha terminado, dando paso a una era de exigencia de sometimiento sin contemplaciones.












