Abelardo de la Espriella fusiona modelos de Milei y Bukele en su campaña

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El candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella, quien aspira a gobernar el país durante el periodo 2026-2030, ha estructurado su plataforma de “nueva derecha” populista y antipolítica fusionando elementos de los modelos de gobierno de Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador. La propuesta del abogado y figura mediática combina la política de “mano dura” contra la delincuencia, inspirada en el presidente salvadoreño, con el discurso de reducción del Estado y desregulación económica que caracteriza al mandatario argentino, todo ello apoyado en valores tradicionales y conservadores colombianos.

De la Espriella se presenta como un outsider “antipolítico” en un contexto de creciente descontento ciudadano con la política tradicional, apelando a una narrativa emocional que explota miedos e incertidumbres. Su estrategia de comunicación se basa en mensajes simples y directos, con una confrontación abierta contra la izquierda y el progresismo, mientras se apropia de símbolos patrios y la “restauración del orden” como ejes ideológicos. El análisis de su campaña revela que, al igual que Milei y Bukele, utiliza una estrategia mediática de alto impacto y baja elaboración ideológica, con eslóganes de alta recordación que buscan conectar con una población hastiada de la clase política tradicional.

Los modelos importados: mano dura y motosierra

El candidato colombiano toma de Bukele el Régimen de Excepción implementado en El Salvador para la seguridad, una medida que ha centralizado el poder y reducido la criminalidad, pero que también ha generado denuncias de violaciones a derechos humanos. De Milei, adopta la propuesta de reforma absoluta de la economía, que incluye una reducción drástica del gasto público, desregulación y disminución del tamaño del Estado, en un combate frontal contra lo que el argentino denomina “la casta”. Los tres comparten un discurso antisistema que busca dotar al Estado de una cualidad moral, erosionando las defensas institucionales como los pesos y contrapesos, los derechos humanos y el pluralismo.

La clasificación de outsiders políticos incluye tres tipos: quienes se diferencian de su propio partido, quienes nunca estuvieron en la política, y quienes fueron antipolíticos y luego asumieron cargos. De la Espriella se inscribe en esta última categoría, utilizando su perfil mediático como plataforma de lanzamiento. El cuestionamiento principal que surge de este análisis es que estas propuestas descualifican los controles sobre abusos y excesos, lo que podría llevar a un deterioro irreversible de las libertades y la democracia en Colombia, según advierten los expertos que han estudiado estos modelos en la región.

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