El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, sufrió un inesperado revés político este 20 de julio, cuando el Senado eligió a Efraín Henríquez, del Centro Democrático, como nuevo presidente de la corporación, en una votación que se convirtió en la primera derrota de un mandatario entrante en este pulso en 28 años. Henríquez obtuvo 56 votos, superando a Alfredo Deluque, el candidato apoyado por De la Espriella, en una jornada celebrada en el Capitolio Nacional que puso fin a la tradición de que los presidentes electos controlaran la mesa directiva del Senado al inicio de su cuatrienio.
El último antecedente de una derrota similar se remonta a 1998, cuando Andrés Pastrana asumió la presidencia luego de que el Senado eligiera a Fabio Valencia Cossio, un disidente de su propio partido que contó con el respaldo de las mayorías liberales. En los ciclos recientes, los presidentes electos habían logrado imponer a su candidato: Gustavo Petro en 2022 con Roy Barreras, Iván Duque en 2018 con Ernesto Macías, Juan Manuel Santos en dos oportunidades (2014 con José David Name y 2010 con Armando Benedetti) y Álvaro Uribe en 2006 con Dilian Francisca Toro y en 2002 con Luis Alfredo Ramos. La derrota de De la Espriella rompe esa línea de dominio político y pone de relieve la fragmentación del poder en el Legislativo.
Votación libre y respaldo de varias bancadas
La elección de Henríquez no fue un hecho aislado, sino el resultado de una convergencia de apoyos inusuales. El senador del Centro Democrático recibió respaldo no solo de su partido, sino también de Jota Pe Hernández, del Pacto Histórico y, por instrucción del presidente saliente Gustavo Petro, de esa misma colectividad. Varios senadores cambiaron de opinión a última hora para apoyar a Henríquez, lo que evidenció la fragilidad de la mayoría que De la Espriella intentaba construir. Alfredo Deluque, el candidato oficialista, perdió la contienda pese a que el partido del presidente electo buscaba controlar la presidencia del Senado para el inicio de su cuatrienio, un cargo de alto valor simbólico porque es el presidente del Senado quien pone la banda presidencial al jefe del Estado el 7 de agosto.
“Hacía más de 30 años no se elegía la mesa directiva del Senado mediante una votación libre, sin repartos burocráticos. Eso fortalece nuestra democracia”.
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
En su primera reacción tras la derrota, De la Espriella intentó dar un mensaje de unidad y apertura, al afirmar que confía en encontrar puntos de encuentro con la nueva directiva del Senado. “Estoy seguro de que, desde la independencia, encontraremos puntos de encuentro para impulsar las iniciativas que necesita Colombia”, declaró el presidente electo, en un tono conciliador que busca evitar una ruptura temprana con el Legislativo. Sin embargo, la derrota deja una lección clara: el control del Senado no será automático para el nuevo gobierno, y la construcción de mayorías requerirá una negociación política más compleja de lo previsto.
El antecedente de 1998, cuando Fuad Char apoyó a Pastrana pero Fabio Valencia Cossio ganó con el apoyo de los liberales, muestra que estas derrotas no necesariamente condenan un gobierno, pero sí obligan a un ejercicio de diálogo permanente. Para De la Espriella, el reto ahora es demostrar que puede gobernar sin la presidencia del Senado, y que su promesa de una democracia más libre y menos burocrática no es solo un discurso, sino una práctica que deberá empezar por aceptar la voluntad de un Congreso que decidió, por primera vez en casi tres décadas, no alinearse con el poder Ejecutivo entrante.












