El abogado y empresario Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, conocido como “El Tigre”, se lanzó oficialmente como candidato presidencial para las elecciones del 31 de mayo de 2026, encabezando el movimiento Defensores de la Patria en alianza con el partido Salvación Nacional. Su fórmula vicepresidencial es el exministro de Hacienda y de Comercio, José Manuel Restrepo Abondano. De la Espriella, que nació en Bogotá y creció en Montería, decidió participar directamente en la contienda sin pasar por consultas interpartidistas, y ya entregó cinco millones de firmas a la Registraduría en diciembre de 2025, aunque más de tres millones fueron invalidadas por irregularidades. Su discurso, que emula a los líderes ultraderechistas Javier Milei y Donald Trump, se centra en el rechazo a las “castas políticas” y propone una mano dura como alternativa para llegar a la Casa de Nariño, enfrentando según encuestas a Iván Cepeda Castro en una posible segunda vuelta.
De la Espriella, que reside entre Colombia, Italia y Estados Unidos, presentó su comité de firmas el 17 de julio de 2025 y formalizó la alianza con Salvación Nacional en agosto del mismo año. Su movimiento, cuyo logotipo es un tigre, lo ha posicionado como uno de los candidatos con mayor respaldo en las encuestas para 2026, con un perfil claramente outsider y polémico. Sin embargo, su trayectoria como abogado de alto perfil ha estado marcada por la defensa de figuras controversiales de la parapolítica, como Rocío Arias, Eleonora Pineda, Dieb Maloof y Jorge Caballero, así como de David Murcia Guzmán, el creador de la pirámide DMG, y de Alex Saab, aunque dejó de representarlo en julio de 2019 tras conocer su relación con Nicolás Maduro. También representó al expresidente Álvaro Uribe Vélez, a la exgobernadora Dilian Francisca Toro y a Carlos Gutiérrez, entre otros.
Su firma De La Espriella Lawyers, fundada en 2002 con apenas 500.000 pesos, reporta activos por más de 39.000 millones de pesos, según una investigación de El Espectador. No obstante, entre su extenso listado de casos, solo obtuvo victoria en el de José de los Santos Negrete en materia de parapolítica. Además, enfrenta una denuncia disciplinaria interpuesta por David Murcia por la presunta no devolución de 5.000 millones de pesos. Pese a estos antecedentes, De la Espriella se presenta como un hombre honesto que, en sus propias palabras, “ha desenmascarado y perseguido las mafias del distrito”, declaración que hizo en el pasado al referirse al entonces alcalde Gustavo Petro mientras defendía a Carlos Gutiérrez.
Un perfil de lujo y negocios paralelos
El candidato, que se mudó a Florencia, Italia, en 2024 y luego decidió aspirar a la Presidencia pese a haber dicho que no entraría en política, cultiva una imagen de opulencia: se muestra en jet privado, Rolls-Royce Phantom y posee propiedades en Miami, Bogotá y la campiña italiana. Además de su carrera legal, ha grabado dos álbumes musicales, publicado cinco libros y participado en series de televisión. Su imperio comercial incluye el ron Defensor, los vinos Fratellone, la marca de ropa De La Espriella Style, el restaurante Místico y el Café Hope by Animal Voices. En el ámbito social, en 2004 creó la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz), que defendió el acuerdo de Ralito con paramilitares y promovió un referendo para prohibir la extradición. También representó a la empresa Monómeros durante el gobierno de Iván Duque. En contraste, promovió en el Congreso la ley que tipificó el feminicidio como delito autónomo, tras los casos de Rosa Elvira Cely y Natalia Ponce de León, a quienes también representó.
“Un hombre honesto, que ha desenmascarado y perseguido las mafias del distrito”
Abelardo de la Espriella, refiriéndose a su labor como abogado contra el entonces alcalde Gustavo Petro
De ganar las elecciones, su eventual gobierno significaría un giro hacia la derecha radical en Colombia, con una estrategia basada en el respaldo de firmas masivas —aunque con múltiples irregularidades— y la alianza con Salvación Nacional. Mientras tanto, De la Espriella continúa consolidando su figura como el candidato que promete romper con el establishment, aunque su pasado como abogado de poderosos y su estilo de vida suntuoso generan controversia. El país decide el 31 de mayo de 2026 si el tigre rugirá desde la Casa de Nariño.












