Abstención supera 50% en elecciones legislativas del 8 de marzo y revive debate por voto obligatorio

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La alta abstención electoral, superior al 50 por ciento, registrada en las elecciones legislativas y consultas presidenciales del 8 de marzo en Colombia ha reavivado el debate sobre la implementación del voto obligatorio, en un contexto de baja cultura política y creciente desconfianza hacia las instituciones. Estos comicios definieron la conformación del nuevo Congreso y seleccionaron a tres candidatos de las consultas de derecha, centro e izquierda que competirán en la primera vuelta presidencial, pero la masiva ausencia de votantes ha generado preocupación entre analistas y expertos.

El fenómeno del abstencionismo, que se repite con cada elección de alta no participación, pone en jaque la legitimidad de los procesos democráticos y genera inquietudes de cara a las presidenciales venideras. Factores como la debilidad organizativa de los partidos, la percepción limitada del voto para generar cambios reales y denuncias del presidente Gustavo Petro sobre corrupción en el software electoral han contribuido a este escenario, agravado por casos de violencia, asonadas y transhumancia electoral atribuidos al ELN en lugares como Cúcuta.

Opiniones divididas entre expertos

Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano, atribuye esta situación a una cultura política débil y a la falta de pedagogía electoral, sin considerar siquiera los votos nulos y no marcados que agravan el panorama. Él advierte que el voto obligatorio no sería una solución adecuada, ya que podría intensificar el clientelismo, las amenazas en regiones con institucionalidad frágil y la compra de votos en el centro del país, elevando la competencia por candidaturas y curules.

“Esto refleja que tenemos una cultura política demasiado débil, con ausencia de pedagogía electoral, sin contar los votos nulos y no marcados, que entran a ser parte de la cifra que solo revela que nuestra estructura política todavía tiene demasiado por crecer”

Jaime Wilches, analista político Universidad Politécnico Grancolombiano

“No sería una medida indicada; aumentaría el nivel de clientelismo y de amenazas en regiones del país en las que la institucionalidad no está garantizada. En el centro generaría una compra y una repartición más fuerte, un apetito por candidaturas y por estar en puestos en los que se tendrían más votos. La reposición se elevaría demasiado”

Jaime Wilches, analista político Universidad Politécnico Grancolombiano

Juan Nicolás Garzón, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, destaca aspectos positivos y negativos del voto obligatorio, como el aumento de la participación y la legitimidad de los resultados, que eliminaría excusas de no representación, pero también el riesgo de votos desinformados, nulos y una participación superficial que no resuelve problemas de fondo.

“Hay tres aspectos positivos y negativos de un voto obligatorio. Un voto obligatorio aumenta la participación y sería un mecanismo de legitimidad de los resultados; un voto obligatorio elimina eso de que las personas digan que no están representadas por no participar”

Juan Nicolás Garzón, profesor Ciencias Políticas Universidad de la Sabana

“Lo negativo es que podría aumentar la cantidad de votos desinformados, de los votos nulos; se podría estar reemplazando la abstención con una participación, llamémosla superficial. El voto obligatorio puede ser una herramienta eficaz para tratar de combatir el abstencionismo, pero para nada es una forma milagrosa de curar los problemas»

Juan Nicolás Garzón, profesor Ciencias Políticas Universidad de la Sabana

Mariana Ramos Algarra, profesora de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales de la Universidad de la Sabana, vincula la abstención a factores estructurales como la desconfianza persistente en las instituciones y la irregular cultura de participación, insistiendo en que el reto va más allá de la obligatoriedad y pasa por reconstruir la confianza, fortalecer la representación y promover una participación informada.

“La abstención electoral en el país está asociada a factores estructurales: una persistente desconfianza en las instituciones, la percepción de que el voto tiene una capacidad limitada para generar cambios reales, la debilidad organizativa de muchos partidos políticos y una cultura de participación que históricamente ha sido irregular”

Mariana Ramos Algarra, profesora Facultad de Estudios Jurídicos Políticos e Internacionales Universidad de la Sabana

“En el caso colombiano, el desafío parece ir más allá de la discusión sobre obligatoriedad. El verdadero reto consiste en reconstruir la confianza ciudadana en las instituciones, fortalecer la representación política y promover una participación más informada y significativa”

Mariana Ramos Algarra, profesora Facultad de Estudios Jurídicos Políticos e Internacionales Universidad de la Sabana

Por su parte, el abogado Johan Montenegro aboga por avanzar en campañas transparentes y controles efectivos en lugar del voto obligatorio, criticando el rol del presidente Petro al torpedear el proceso con anuncios de corrupción en el software y otros elementos, un fenómeno atípico comparado con elecciones previas. Ejemplos como Perú, donde el voto es obligatorio pero persiste una mayor inestabilidad electoral, ilustran los riesgos de esta medida en contextos similares al colombiano.

“Yo creo que debemos avanzar, no en la obligatoriedad del voto, pero sí en campañas más transparentes, controles más efectivos respecto al ejercicio del voto. Tuvimos un fenómeno anormal o atípico, a diferencia de otros procesos electorales, y es que el presidente de la República torpedeó el proceso todo el tiempo, anunciando procesos de corrupción en el software y en otros elementos de las elecciones democráticas”

Johan Montenegro, abogado

Este debate cobra urgencia ante las elecciones presidenciales, donde una abstención similar podría profundizar la crisis de representatividad en Colombia, exigiendo acciones que vayan al núcleo de la confianza ciudadana y la solidez institucional.

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