En medio de la euforia de la semifinal de la Liga BetPlay entre Atlético Nacional y Tolima, una escena familiar se robó la atención en las redes sociales. Una abuela, visiblemente incómoda por los cánticos de su hija y su nieta en plena tribuna del estadio, no dudó en reprenderlas enérgicamente, llamándolas “cochinas, puercas” mientras les propinaba manotazos. El momento, captado por la propia nieta, identificada como ‘saloccabrera04’ en TikTok, se convirtió en un fenómeno viral por el contraste entre la pasión desbordada del fútbol y la autoridad familiar.
La situación se desató cuando las dos hinchas, madre e hija, comenzaron a corear el cántico “Ahí está, ahí está el hijueputa de Guzmán”, una de las arengas más populares entre los seguidores del equipo verdolaga. La reacción de la abuela fue inmediata: se viró hacia ellas y, sin importar el bullicio de la tribuna, les gritó su molestia mientras las cacheteaba. La nieta, lejos de ofenderse, compartió el video en su perfil con un mensaje cargado de ironía: “A mi abuela no le gusta que digan groserías y tiene a estas bellezas de hija y nieta”.
De la tribuna a la viralidad en TikTok
El clip rápidamente acumuló miles de reproducciones y comentarios en la plataforma, donde los usuarios celebraron la reacción de la abuela. Muchos destacaron el valor del respeto y la disciplina que, incluso en un ambiente de fiesta futbolera, la mujer buscó imponer. Aunque no se revelaron los nombres de la abuela ni de la hija, la creadora de contenido ‘saloccabrera04’ se ha convertido en el centro de la anécdota, generando risas y empatía entre quienes reconocen en esa escena la dinámica de muchas familias colombianas que viven el fútbol con intensidad.
«Cochinas, puercas»
La abuela, a su hija y nieta en el estadio
El episodio, ocurrido durante una de las semifinales más esperadas del torneo, demuestra que en el fútbol, como en la vida, la autoridad de las abuelas no tiene límites ni estadio que la contenga. Mientras el partido avanzaba con la tensión propia de la definición, esta familia manizaleña—o al menos residente en la ciudad donde se jugó el encuentro—ofreció un momento de humor que trasciende la cancha y se instala en la memoria digital de los colombianos.












