El activista colombiano Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, denunció desde el centro de procesamiento Central Luisiana, en Estados Unidos, que ha sido víctima de múltiples violaciones a sus derechos humanos durante su captura y los traslados a los que ha sido sometido. Coral afirmó que su detención, ocurrida en Phoenix, Arizona, responde a una persecución política y que fue ejecutada sin orden judicial, únicamente por una orden del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, por presuntamente socavar la política exterior de ese país.
En una entrevista reciente, Coral relató que fue detenido en presencia de su hijo de 12 años y que desde entonces ha sido trasladado en seis ocasiones, pasando por centros en El Paso, Texas, y finalmente en Luisiana. Durante el primer traslado, que duró más de diez horas desde Phoenix hasta El Paso, el activista aseguró que permaneció esposado de pies, cintura y manos. Además, denunció que estuvo tres días sin poder realizar llamadas y dos días sin recibir alimentos, y que fue agredido físicamente en Florence, Arizona. “Hasta hoy a mí me han violado todos, todos los derechos habidos y por haber”, declaró Coral, quien también afirmó que agentes del ICE le quitaron documentos clave para su defensa y que no le han leído los cargos ni sus derechos.
Persecución política y contexto del caso
Coral sostiene que su arresto obedece a una persecución política vinculada a su activismo sobre asuntos colombianos y a una denuncia judicial que inició contra Abelardo de la Espriella en Florida. El memorando firmado por Marco Rubio ordenaba su captura por socavar la política exterior de Estados Unidos al hacer campaña contra un aliado de ese gobierno. “Mi caso encaja perfectamente con lo que es una persecución política”, afirmó el activista, quien reside legalmente en Estados Unidos desde que solicitó asilo político en 2016. Coral también señaló que su detención se da en el contexto de las promesas de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024 sobre deportaciones de connacionales.
“A mí no me han leído los cargos. A mí no me han leído mis derechos tampoco”
Beto Coral, activista colombiano detenido
El activista rechazó firmar su autodeportación, asegurando que cualquier firma sería “mediante constreñimiento, tortura o algún movimiento ilegal”. Coral mencionó que abogados le han transmitido que su caso es “absurdo” y que tiene “un caso para ganar de forma inmediata”. No obstante, expresó su preocupación por no recibir información sobre la audiencia de inmigración prevista para el martes 30 de junio en El Paso, y dudó de poder comparecer debido a los continuos traslados. “Estoy completamente seguro que lo que quieren es que yo firme”, agregó.
A pesar de las difíciles condiciones, Coral se mostró esperanzado y afirmó que su hijo, quien presenció su captura, “está muy fuerte” y “muy orgulloso de su papá”. El activista también expresó su preocupación por su perro, llamado Logan, a quien extraña y considera su soporte emocional. “No importa en qué parte del mundo sea, pero voy a estar prontamente con mi hijo”, concluyó Coral, quien aseguró que no tiene cargos criminales, lo que fue corroborado por el Departamento de Seguridad Nacional en respuesta previa al programa Reporte Coronell.












