Acusan a hombre por feminicidio y agresión sexual tras arrojar a mujer de quinto piso en Bogotá

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La Fiscalía General de la Nación formalizó acusación contra Carlos Mario Rodríguez Rosas como presunto responsable del feminicidio agravado y acceso carnal violento de Ana María Meza Rodríguez, de 36 años, en hechos ocurridos entre la noche del 24 de enero y la madrugada del 25 de enero de 2026 en el norte de Bogotá. Según el ente acusador, la investigación permitió establecer que el crimen no fue un accidente ni un suicidio, como inicialmente pretendió hacerse creer, sino un acto de violencia basada en género que terminó con la vida de la mujer.

Los hechos se presentaron en el apartamento 501 del edificio Ana Carolina, donde la pareja había llegado después de asistir a una reunión social junto con otras personas que se retiraron del lugar con el correr de las horas. Las cámaras de seguridad y el testimonio de una vecina identificada como Nancy del Carmen Arciniegas permitieron establecer que Ana María salió sola al ascensor a las 11:52 de la noche sin ninguna alteración física, y que aproximadamente media hora después, a las 12:23 de la madrugada, su cuerpo cayó desde el quinto piso hasta la rampa de ingreso al sótano del edificio. Los vecinos fueron quienes hallaron el cadáver, mientras que el acusado no pidió ayuda ni informó a las autoridades ni a los familiares de la víctima sobre lo ocurrido.

Pruebas forenses contradicen la hipótesis de caída accidental

La defensa de Rodríguez Rosas intentó argumentar que la muerte de Ana María Meza fue producto de una caída accidental, pero los dictámenes periciales descartaron por completo esa versión. El informe forense reveló que la víctima fue asfixiada por sofocación, mediante la obstrucción de la boca y la nariz, lo que le produjo una hipoxia cerebral aguda. En ese estado de inconsciencia, según precisó la Fiscalía, el acusado accedió sexualmente a la mujer de manera violenta y posteriormente arrojó su cuerpo desde la ventana del quinto piso. Además, se hallaron múltiples lesiones de defensa y sujeción, así como signos de actividad sexual violenta, que no son compatibles con una caída, sino con una modalidad homicida compleja.

El testimonio de Camila Andrea Quintero, ocupante de la habitación desde donde fue lanzada la víctima, resultó clave para la investigación, pues confirmó que se encontraba en Tunja esa noche, mientras que Santiago Rodríguez, compañero de apartamento del acusado, salió del inmueble a las 9:00 de la noche del 24 de enero y regresó hasta las 7:30 de la mañana del día siguiente. Esto dejó a la pareja en soledad en el apartamento, momento en el que, según el reporte de la Fiscalía, «ambos permanecieron solos y sostuvieron una discusión» que desencadenó la agresión.

«El hombre habría atacado a la mujer tapándole la boca y la nariz y, en el estado de inconsciencia en el que la dejó, al parecer, la accedió sexualmente de manera violenta y arrojó el cuerpo desde la ventana de un quinto piso del inmueble».

Informe de la Fiscalía General de la Nación

El fiscal delegado que presentó la acusación subrayó que la relación entre la víctima y el agresor estuvo marcada por un patrón de violencia de género, en el que «Carlos Mario ejerció sobre Ana María actos reiterados de control, dominación y violencia», incluyendo insultos denigrantes, humillaciones económicas y agresiones físicas previas al feminicidio. La discusión final, que se originó por reproches sobre la vida de la víctima, fue el detonante de un ataque que, según el ente acusador, no dejó un solo hematoma aislado, sino un conjunto de lesiones que evidencian la saña con la que se actuó.

Rodríguez Rosas permanece privado de la libertad en un centro carcelario mientras avanza el proceso judicial en su contra por los delitos de feminicidio agravado y acceso carnal violento. La Fiscalía, que presentó la acusación formal, indicó que las evidencias recopiladas durante tres meses de investigación son contundentes y que el caso se convierte en un nuevo llamado de atención sobre la gravedad de la violencia contra la mujer en el país, que no distingue estratos ni sectores de la ciudad.

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