En un hecho que ha conmocionado al barrio Araucarias 2 del municipio de Bello, Antioquia, un adolescente de 16 años apuñaló mortalmente a su padrastro en la tarde del martes 9 de junio de 2026, para luego entregarse voluntariamente a las autoridades horas después del ataque. La víctima, identificada como Robinson David Vidal, de 37 años, recibió múltiples puñaladas en el pecho al interior de la vivienda que compartían, ubicada en el tercer piso de una edificación del sector. Tras el ataque, el menor de edad se dirigió por iniciativa propia a la Inspección de Permanencia de Bello, donde confesó la autoría del crimen y quedó a disposición del sistema judicial, según informó el general Henry Yesid Bello Cubides, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.
Los hechos se desencadenaron cuando el padrastro, tras recoger una comida en casa de una vecina, subió al tercer piso de la vivienda y fue atacado con un arma cortopunzante que le causó múltiples heridas en el pecho. Aunque fue trasladado de urgencia al Hospital Marco Fidel Suárez, los médicos no lograron salvarle la vida. Hasta el momento, el móvil del crimen no ha sido esclarecido por las autoridades, que investigan la posibilidad de que existieran antecedentes de violencia intrafamiliar en el hogar. Sin embargo, la comunidad del barrio ha expresado su sorpresa ante lo ocurrido, señalando que la convivencia entre el adolescente y su padrastro parecía ser aparentemente tranquila, sin que se hubieran reportado conflictos visibles que anticiparan un desenlace tan trágico.
Menor se entrega sin resistencia
La rápida entrega del adolescente, quien se presentó por decisión propia ante la Inspección de Permanencia de Bello, ha sido uno de los puntos destacados por las autoridades. “El joven se dirigió por decisión propia a la Inspección de Permanencia de Bello para entregarse después del ataque”, indicó el general Bello Cubides, quien agregó que el menor quedó bajo custodia judicial para responder por el homicidio de su padrastro. Mientras tanto, los vecinos del sector, consternados, han solicitado a las autoridades herramientas que permitan prevenir reacciones violentas entre los jóvenes, señalando la necesidad de fortalecer los mecanismos de atención psicosocial en la comunidad ante casos que, como este, parecen estallar sin señales previas.
Un segundo suceso trágico en el Valle de Aburrá
La misma región enfrentó otro hecho violento días antes, el jueves 4 de junio de 2026, cuando Jhon Alejandro Correa, un hombre de 29 años, falleció electrocutado en el barrio Moravia de Medellín mientras intentaba huir de la Policía tras una riña. Según testigos, la riña se desató aproximadamente a las 9:30 de la mañana en la carrera 57 con calle 85, momento en que Correa, al verse perseguido, se subió a un poste de energía y recibió una descarga eléctrica que le causó la muerte instantánea, cayendo desde una altura de al menos 10 metros. Varios residentes del sector grabaron el impactante momento con sus teléfonos móviles, y en uno de los videos se escucha a un testigo exclamar: “Se agarró de los cables, vea”, dando cuenta de la desesperación del hombre por evadir a las autoridades.












