Un drama judicial y familiar sacude la vereda San Andrés, en el municipio de Girardota, Antioquia, donde Mercedes García de Cadavid, una mujer de 94 años, enfrenta un posible desalojo de la vivienda que ha habitado durante toda su vida. La decisión judicial, derivada de un proceso de sucesión familiar, ordenaba el remate del predio, pero la ejecución de la medida fue suspendida temporalmente gracias a la intervención de la Personería de Girardota y del Consejo Comunitario. Sin embargo, la amenaza de quedarse sin techo sigue vigente para esta adulta mayor, quien padece hipertensión, diabetes y artrosis.
La controversia se originó tras una disputa sobre la propiedad del terreno, declarado por un juzgado como bien proindiviso, es decir, una propiedad no dividida físicamente con derechos de uso compartidos entre copropietarios. Mercedes García de Cadavid posee el 20% del predio, mientras que sus nietas, hijas de un hermano de su hijo Fabio Cadavid fallecido hace trece años, son propietarias del 80% restante. Estas últimas impulsaron un remate judicial para compensar económicamente la parte de su abuela, lo que desencadenó la orden de desalojo.
Un grito de humanidad en medio del conflicto familiar
Fabio Cadavid, hijo de la adulta mayor, expresó su indignación ante lo que considera una falta absoluta de humanidad. «Es una persona de 94 años que ha vivido toda la vida en el terruño, que trabajó arduamente para mantenernos y para mantener el pedazo de tierra que tenemos. Y es una persona que ya hoy, con la edad que tiene y todas las enfermedades que sufre (hipertensión, diabetes, artrosis), representa una falta definitiva de humanidad sacarla de aquí», declaró a Caracol Radio. En sus palabras, el conflicto refleja una crisis de valores: «Yo veo ahí inhumanidad, una falta de solidaridad absoluta, una falta de compromiso. Nosotros creemos que se está perdiendo hoy el núcleo familiar y las bases honestas. La gente actuando por lo material antes que por lo sentimental y lo espiritual».
«Es una persona de 94 años que ha vivido toda la vida en el terruño, que trabajó arduamente para mantenernos y para mantener el pedazo de tierra que tenemos. Y es una persona que ya hoy, con la edad que tiene y todas las enfermedades que sufre (hipertensión, diabetes, artrosis), representa una falta definitiva de humanidad sacarla de aquí»
Fabio Cadavid, hijo de la adulta mayor
La suspensión temporal del desalojo no resuelve de fondo la situación. La única alternativa legal que vislumbra la familia es acudir a la Corte Suprema de Justicia, pero las dificultades económicas para continuar el litigio hacen improbable esa opción. Mientras tanto, el caso ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los adultos mayores frente a conflictos de propiedad familiar, y la familia ha hecho un llamado a las autoridades para fortalecer las medidas de protección a este grupo poblacional en Colombia. La historia de Mercedes García de Cadavid, en una humilde vivienda de la vereda San Andrés, es un espejo de una problemática que trasciende lo jurídico: la tensión entre lo material y lo humano en las relaciones de sangre.












