Advertencia de La Perea sobre riesgos médicos en rescates tras sismo en Colombia

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El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto de 2026 dejó a su paso edificios colapsados, cientos de familias afectadas y un despliegue masivo de cerca de mil rescatistas pertenecientes a 23 equipos especializados USAR, además de bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, brigadistas voluntarios y contingentes internacionales de Ecuador y Estados Unidos. En medio de la emergencia, la creadora de contenido conocida como La Perea encendió las alarmas en redes sociales al advertir sobre el riesgo del síndrome de aplastamiento, una condición médica grave que puede provocar la muerte si se retiran los escombros sin supervisión médica, generando un intenso debate sobre las prácticas seguras de rescate en zonas de desastre.

El video de La Perea, difundido en las horas posteriores al sismo, reavivó la tensión entre la urgencia emocional de rescatar a familiares atrapados y la necesidad de seguir protocolos médicos estrictos. La creadora explicó que el síndrome de aplastamiento ocurre cuando los músculos comprimidos bajo un gran peso durante un tiempo prolongado liberan toxinas al torrente sanguíneo al retirar la carga. “Cuando se quita el peso, el escombro, imagínate tú que tenías un escombro encima de la pierna. Una vez se levanta ese peso, esas toxinas que ya fueron liberadas porque varias células musculares se destruyeron, entran de golpe a la sangre, al torrente sanguíneo, y pueden causar en algunas personas de inmediato, en algunas personas a las horas, a los minutos, al rato, paro cardíaco fulminante o una insuficiencia renal severa, por decirlo mortal. La persona se puede morir”, señaló La Perea en su publicación.

Protocolos de rescate y recomendaciones médicas

La advertencia de la creadora se basó en conocimientos médicos ampliamente documentados. Según explicó, antes de retirar cualquier peso es fundamental canalizar e hidratar a la víctima. “Hay que canalizar e hidratar primero. Canalizar, es decir, tomar una vena, una vía con una agujita. Nunca se debe retirar un peso de golpe si no hay una vía o no hay un medio de hidratación”, afirmó. En caso de emergencia extrema, recomendó el uso de torniquetes para bloquear temporalmente la liberación masiva de toxinas. “Esto lo que va a hacer es bloquear temporalmente la expansión como tal de la liberación de esas toxinas, evitar que se liberen de manera masiva por el torrente sanguíneo y eso llegue al corazón”, detalló.

Las reacciones en redes no se hicieron esperar. Algunos usuarios criticaron la postura de La Perea, argumentando que la realidad en zonas apartadas como Cali y Buenaventura, donde la ayuda profesional tarda en llegar, obliga a los civiles a actuar por cuenta propia. “Ella lo dice por qué no lo ha vivido, la gente en esos casos se aturde y nadie va a querer ver a un familiar enterrado bajo algún pedazo de escombro, es fácil opinar no estando en esa situación”, escribió un usuario anónimo. Otro añadió: “No vivas en un cuento de hadas, no siempre hay ayuda”. Mientras tanto, un tercero comentó: “Imagínate si la gente de Buenaventura y lugares más apartados se hubieran esperado a que lleguen rescatistas”.

“Existe algo que se llama el síndrome de aplastamiento, y esto es una condición médica grave que ocurre cuando los músculos quedan atrapados bajo los escombros, por ejemplo. Es decir, bajo un gran peso por un tiempo extenso”.

La Perea, creadora de contenido

El debate también dejó espacio para la reflexión sobre la importancia de la preparación comunitaria. “Es por esto que todos deberíamos estar preparados en primeros auxilios y también en búsqueda y rescate”, señaló un usuario, destacando la necesidad de capacitar a la población civil ante emergencias. Los protocolos internacionales de búsqueda y rescate establecidos por Insarag no fijan un límite rígido de 72 horas para suspender las labores, sino que evalúan cada caso según espacios vitales, señales acústicas y caninas. La mayoría de las brigadas de rescate están integradas precisamente por civiles, y se insiste en la importancia del silencio durante las operaciones para detectar sobrevivientes.

Mientras los equipos especializados continúan las labores en las zonas afectadas, la controversia generada por La Perea deja al descubierto una realidad incómoda: en medio del dolor y la desesperación, salvar una vida puede depender tanto de la rapidez como del conocimiento técnico. La pregunta que queda flotando es si las comunidades más vulnerables están preparadas para actuar sin poner en riesgo a quienes intentan rescatar.

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