En un contraste de realidades que marca la agenda de seguridad y defensa del país, Colombia se alista para recibir tres drones de combate MQ-9A Reaper en préstamo por parte de Estados Unidos, mientras que la Aeronáutica Civil impuso una restricción temporal al uso de estos mismos dispositivos en varias ciudades del Eje Cafetero y el Pacífico, tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que dejó más de 300 fallecidos. La decisión del Ministerio de Defensa, encabezado por el general (r) Jorge Mora, se concretó tras una visita oficial a Washington y busca dar un salto cualitativo en la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados, añadiendo capacidad de ataque de precisión a las labores de vigilancia.
El acuerdo, que incluye a la firma General Atomics Aeronautical Systems, fabricante de los dispositivos, y al secretario de Defensa estadounidense, Hegseth, como parte de la firma de la alianza Escudo de Las Américas celebrada en Panamá, contempla la cesión inicial de tres aeronaves no tripuladas. A este préstamo se suma la previsión de comprar una cuarta aeronave con recursos colombianos. Los MQ-9A Reaper, sistemas de media altitud y gran autonomía, están diseñados para permanecer largas horas sobre una zona, combinando vigilancia prolongada con capacidad ofensiva, aunque su uso estará sujeto a las reglas de enfrentamiento y autorizaciones respectivas. Las Fuerzas Militares, que deberán preparar la infraestructura y formar operadores, emplearán estos drones en misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataques contra el narcotráfico y organizaciones criminales. Con esta integración, Colombia se convierte en el decimonoveno miembro del Escudo de Las Américas, una alianza que fortalece la cooperación bilateral contra el terrorismo y las amenazas transnacionales.
Mientras se afinan los detalles técnicos y operativos para la llegada de estos sofisticados equipos, la realidad de la emergencia en el terreno obligó a las autoridades a tomar medidas cautelares. La Aeronáutica Civil (Aerocivil) emitió una restricción temporal que prohíbe el vuelo de drones de uso recreativo y cualquier operación no relacionada con la contingencia en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. La medida, vigente mientras funcionen los Puestos de Mando Unificado (PMU), busca evitar interferencias peligrosas con las aeronaves tripuladas que participan en las labores de rescate y ayuda humanitaria.
Emergencia y control: la otra cara del uso de drones
En ciudades como Cali, donde la magnitud del sismo causó graves afectaciones, los drones se han convertido en una herramienta vital, pero solo para las tareas de emergencia. Equipados con cámaras térmicas y de alta resolución, los dispositivos autorizados se emplean para localizar sobrevivientes entre los escombros y evaluar daños en edificaciones colapsadas. La Aerocivil ha sido clara al señalar que la excepción por la emergencia no exime a los operadores del cumplimiento del Reglamento Aeronáutico de Colombia, y que toda operación debe ser coordinada con el PMU correspondiente. Se mantiene la alerta roja en varias ciudades mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, y las autoridades recomiendan a la población abstenerse de realizar vuelos recreativos para evitar incidentes con los helicópteros de rescate en plena operación.










