La Alcaldía de Bogotá, liderada por el alcalde Carlos Fernando Galán, defendió este fin de semana el aumento en la tarifa de TransMilenio ante las críticas del Gobierno nacional y el presidente Gustavo Petro, quienes cuestionaron el ajuste aplicado al sistema de transporte masivo de la capital. Miguel Silva Moyano, secretario general del Distrito, rechazó los cuestionamientos del Ministerio de Transporte y del mandatario, argumentando que el incremento responde principalmente al alza del 23,7% en el salario mínimo y a las presiones económicas que enfrentan los sistemas de transporte urbano en todo el país. Las declaraciones se dieron tras anuncios de medidas conjuntas con la Superintendencia de Transporte, en un debate que se extendió a través de publicaciones en la cuenta de X de Silva Moyano.
El ajuste tarifario propuesto por la administración distrital alcanza el 10,9%, complementado con un 1,6% adicional equivalente a 50 pesos que se buscaría cubrir mediante ingresos no tarifarios, lo que podría elevar la tarifa hasta los 3.550 pesos. Inicialmente, la proyección había sido de un 7,8% basada en una advertencia de aumento del 11% en el salario mínimo hecha por Armando Benedetti, exministro del Interior. Silva Moyano enfatizó que este incremento salarial ha impactado en todas las ciudades colombianas, incluso en aquellas donde el transporte es operado por empresas estatales, obligando a subir las tarifas para cubrir los costos laborales elevados.
Choque de versiones sobre las causas del aumento
El Ministerio de Transporte criticó el alza en TransMilenio, similar a los ajustes realizados en otras ciudades del país, desatando un debate sobre las verdaderas causas del encarecimiento. Mientras la Alcaldía cita el impacto del salario mínimo, el presidente Petro insistió en que el aumento se debe principalmente a los costos de combustibles, llantas y reparaciones de vehículos viejos, proponiendo una transición a sistemas eléctricos para liberarse del diésel. El Gobierno nacional ha cubierto subsidios de diésel por tres años previamente y ahora ofrece un billón y medio de pesos para renovar la flota eléctrica, con el objetivo de aumentar el número de usuarios, reducir la congestión vehicular y disminuir el déficit operativo.
«Es increíble que en lugar que buscar soluciones quieran convertir esto en un tema contra Carlos Fernando Galán y TransMilenio.»
Miguel Silva Moyano, secretario general del Distrito
«El incremento ha sido en todo el país. Incluso donde el transporte es operado por empresas estatales directamente. En todas las ciudades hemos tenido que subir la tarifa para poder pagar el incremento del 23,7% del salario mínimo.»
Miguel Silva Moyano, secretario general del Distrito
En respuesta directa a Silva, Petro replicó en redes sociales cuestionando la justificación distrital y calificando el proceso de «estafa», al argumentar que en grandes ciudades con concentración de propiedad privada del transporte basta con electrificar la flota.
«No es cierto, señor Miguel Silva. La tarifa de transporte aumenta, sobre todo, por combustibles y llantas, y reparaciones del vehículo si es viejo.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«La intención es que más gente se suba al bus y bajemos la congestión de la ciudad y disminuyamos el déficit.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Frente a estas diferencias, Silva Moyano propuso un análisis conjunto de cifras e impactos del salario mínimo, instando al Gobierno a sentarse con todas las ciudades para revisar números y buscar alternativas que mitiguen el efecto del ajuste salarial. «Le insisto: por favor, siéntense con todas las ciudades y revise los números. Hay que buscar alternativas para mitigar el impacto de esta decisión. Se propone un aumento del 10,9%. El 1,6% ($50) restante lo buscaremos mediante ingresos no tarifarios», concluyó el secretario en su llamado a la concertación.

















