En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el Observatorio de Género de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, dio a conocer un informe que revela cifras contundentes sobre la participación laboral de las mujeres en la región. El estudio, que analizó indicadores del mercado de trabajo durante el último trimestre del año, destaca que, si bien ha habido avances, la brecha de género persiste en aspectos como la formalidad y la remuneración, con un impacto que se acentúa en los hogares de menores ingresos.
La investigación detalla que la tasa de ocupación femenina en el Área Metropolitana de Manizales alcanzó un 42,3%, una cifra que si bien muestra una tendencia al alza en comparación con periodos anteriores, sigue estando por debajo del promedio nacional. Este incremento, según los analistas, se ha visto impulsado principalmente por los sectores de comercio, salud y educación, los cuales han absorbido la mayor cantidad de nuevas vinculaciones. Sin embargo, la calidad del empleo sigue siendo un desafío, pues el 58% de las mujeres ocupadas se concentran en trabajos informales, lo que limita su acceso a prestaciones sociales y seguridad económica.
Una de las conclusiones más alarmantes del informe es la persistente disparidad salarial. En promedio, una mujer en la región gana un 12% menos que un hombre que desempeña funciones de igual valor, una brecha que se amplía hasta un 20% cuando se comparan roles de alta dirección. El documento también resalta la subrepresentación de las mujeres en sectores estratégicos como el de la construcción y el transporte, donde su participación no supera el 12%, lo que evidencia una segregación ocupacional horizontal que limita su desarrollo en áreas de mayor productividad.
La informalidad y el trabajo de cuidado
El estudio profundiza en la relación entre la informalidad y las cargas de cuidado no remunerado. Se estima que más del 65% de las mujeres que reportan estar fuera del mercado laboral señalan las responsabilidades del hogar como la principal barrera para buscar empleo. Esta situación, conocida como la «doble jornada», se convierte en un ciclo que perpetúa la precariedad, ya que las pocas horas disponibles para el trabajo remunerado suelen canalizarse hacia actividades por horas o de baja remuneración. La directora del observatorio, la doctora María Eugenia Moreno, subrayó la necesidad de una corresponsabilidad social en el trabajo de cuidados para cerrar las brechas de participación.
«Estas cifras nos muestran que no basta con crear empleo; es fundamental transformar las condiciones estructurales que impiden que las mujeres accedan a trabajos dignos. La política pública debe enfocarse en la revalorización del cuidado y en incentivos concretos para la contratación formal de mujeres en sectores históricamente masculinizados.»
María Eugenia Moreno, Directora del Observatorio de Género
De cara al futuro, los investigadores plantean como desafíos prioritarios la promoción de políticas de economía del cuidado, así como el fortalecimiento de los procesos de cualificación profesional en áreas de tecnología y energías renovables. Con estos insumos, la Universidad Nacional se propone acompañar a los gobiernos locales en el diseño de rutas de empleabilidad diferenciadas para los próximos cuatro años, con miras a reducir a la mitad la brecha de formalidad para el 2030. El debate por la equidad, concluyen, no debe limitarse a un día del calendario, sino a una agenda permanente de desarrollo regional.










