El alcalde de Bajo Baudó, Faustino Murillo, denunció este martes que las ayudas humanitarias enviadas al departamento del Chocó tras el terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto se están concentrando en Quibdó, la capital departamental, sin que lleguen a su municipio, que además sufrió un ventarrón, lluvias intensas y la marea más alta del año, agravando la situación de emergencia. Murillo explicó que su comunidad está dispersa geográficamente, desde Cuevita hasta Orpúa, incluyendo comunidades indígenas y niños, y que todos fueron afectados íntegramente. El mandatario local señaló que, aunque el municipio cuenta con aeropuerto y puerto para recibir directamente helicópteros, aviones y barcos, las donaciones se han centralizado en Quibdó, lo que dificulta el acceso al territorio.
De acuerdo con el balance actualizado al 17 de agosto por la gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi, en todo el Chocó hay 43.858 personas afectadas, de las cuales 25.547 son damnificados (12.317 familias) y otras 8.820 familias reportan daños parciales. Se registran 13 fallecidos y 310 heridos, sin desaparecidos. En total, 3.138 viviendas quedaron totalmente destruidas y 19.186 presentan daños, mientras que 267 instituciones educativas y 10 puentes vehiculares resultaron afectados. La gobernadora destacó que 29 municipios del departamento fueron identificados como afectados por el sismo, y agradeció “por el buen corazón y la solidaridad de todo el pueblo colombiano” por las ayudas que han comenzado a llegar.
En Bajo Baudó, la emergencia se multiplicó porque al terremoto se sumaron fenómenos meteorológicos: un ventarrón, lluvias intensas y la marea más alta del año, lo que derivó en la destrucción de viviendas, el cierre de escuelas y la avería de centros de salud. Más de diez escuelas resultaron afectadas, por lo que los niños permanecen sin clases por disposición de la Secretaría de Educación. Además, todos los puestos de salud en los corregimientos están averiados, según precisó el alcalde Murillo, quien enumeró las necesidades inmediatas: “Techos, zinc, varillas, colchonetas, carpas, tanques de agua, combustible y materiales de construcción”. Los servicios básicos como electricidad y agua potable presentan interrupciones en la zona.
«Nuestra población toda fue afectada íntegramente, desde Cuevita hasta Orpúa, incluyendo comunidades indígenas y niños»
Faustino Murillo, alcalde de Bajo Baudó
El alcalde subrayó que la ayuda debe coordinarse con la alcaldía, la personería y el equipo de gestión del riesgo municipal, y pidió que los envíos se hagan por vía aérea y marítima directamente al municipio, donde existe infraestructura para recibirlos. “Nos preocupa porque desde Quibdó es mucho más difícil que lleguen al territorio. Tenemos aeropuerto y puerto, lo que facilitaría el ingreso directo de helicópteros, aviones y barcos”, afirmó. Asimismo, señaló que se requiere reparar muelles y embarcaderos para garantizar la movilidad y el abastecimiento en la región. Equipos de socorro y voluntarios jóvenes han gestionado la recepción y distribución de ayudas en los municipios afectados, pero la logística sigue siendo un desafío ante la dispersión de las comunidades.
«Techos, zinc, varillas, colchonetas, carpas, tanques de agua, combustible y materiales de construcción»
Faustino Murillo, alcalde de Bajo Baudó, sobre las necesidades inmediatas
La gobernadora Córdoba-Curi, por su parte, ha instado a la solidaridad nacional y ha reiterado que la coordinación interinstitucional es clave para atender a los 29 municipios afectados, aunque reconoció que la entrega de ayudas en zonas de difícil acceso como Bajo Baudó requiere canales logísticos especiales. Mientras tanto, las comunidades indígenas y rurales de ese municipio esperan que los recursos lleguen pronto para aliviar la crisis humanitaria que dejó el sismo y los fenómenos naturales concatenados.










