Alerta sanitaria: sífilis crece en América Latina con 4,2 millones de casos en 2024

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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han encendido las alarmas ante un preocupante resurgimiento global de la sífilis, una infección de transmisión sexual que en América Latina y el Caribe concentra el 90% de los 4,2 millones de casos reportados en todo el continente americano durante 2024. Los datos, presentados en la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, revelan un aumento del 13% en los casos mundiales de adultos entre 2020 y 2022, mientras que la sífilis congénita —transmitida de madre a hijo durante el embarazo— registró 68.000 nacimientos afectados y 355.000 desenlaces adversos en la región en 2022. Colombia no escapa a esta realidad: según el reporte más reciente, el país presenta una incidencia estimada de entre 12 y 15,9 casos por cada 100.000 habitantes, lo que equivale al 6,1% de los diagnósticos anuales de infecciones de transmisión sexual, y hasta julio de 2024 ya había notificado 6.735 casos de sífilis gestacional y 751 de sífilis congénita.

El médico epidemiólogo Duván Javier Rodríguez, de la Universidad del Rosario, consultado por Infobae Colombia, explicó que la sífilis es conocida como «la gran simuladora» debido a que sus manifestaciones iniciales suelen ser inespecíficas y pueden confundirse con otras enfermedades. La transmisión se produce principalmente por contacto sexual directo, aunque también puede darse de madre a hijo durante la gestación, por contacto con lesiones activas o, en casos mucho menos frecuentes, mediante transfusiones sanguíneas o agujas contaminadas. Factores como el uso inconsistente de preservativos, la multiplicidad de parejas sexuales y el fenómeno conocido como «chemsex» —el consumo de metanfetaminas y otras drogas en contextos sexuales— han incrementado significativamente el riesgo de contagio, especialmente entre hombres que tienen sexo con hombres, personas con VIH y trabajadores sexuales.

Síntomas, diagnóstico y tratamiento: una enfermedad que puede pasar inadvertida

La sífilis progresa por etapas que pueden pasar desapercibidas si no se busca atención médica. En la fase primaria aparece una úlcera indolora en el sitio de exposición, mientras que en la secundaria se manifiesta con un exantema característico en palmas y plantas, además de fiebre y malestar general. Si no se trata, puede avanzar a una etapa terciaria o neurológica, con daños irreversibles en el sistema nervioso central y el sistema cardiovascular. El diagnóstico se realiza mediante pruebas serológicas como RPR o VDRL, que requieren confirmación, y el tratamiento de elección sigue siendo la penicilina G benzatínica, con tasas de éxito superiores al 95% cuando se administra de manera oportuna. «La penicilina G benzatínica es el tratamiento preferido para la mayoría de los casos», afirmó Rodríguez, quien precisó que en etapas tempranas basta con una dosis única intramuscular, mientras que en fases tardías se requieren tres dosis semanales y, en casos de neurosífilis, penicilina G cristalina intravenosa. El especialista subrayó que «el único tratamiento válido en embarazadas es la penicilina; si hay alergia, debe realizarse desensibilización», y advirtió que «sin tratar a la pareja, el riesgo de reinfectarse es alto».

«El condón disminuye el riesgo, pero no lo elimina completamente»

Duván Javier Rodríguez, médico epidemiólogo

El seguimiento posterior al tratamiento es crucial: se deben realizar controles serológicos con RPR o VDRL a los 6, 12 y hasta 24 meses, especialmente en pacientes con VIH o cuando la duración de la infección es desconocida. Un descenso de cuatro veces en los títulos de las pruebas indica éxito terapéutico. En cuanto a la prevención, Rodríguez recomendó la abstinencia sexual hasta completar el tratamiento, notificar y tratar a todas las parejas sexuales recientes, y someterse a un tamizaje anual para hombres que tienen sexo con hombres, o cada tres a seis meses si existen factores de riesgo adicionales. «Toda persona diagnosticada con sífilis debe realizarse la prueba de VIH y repetirla a los tres meses si fue negativa», agregó.

Impacto emocional y la necesidad de fortalecer la respuesta sanitaria

Más allá de las consecuencias físicas, el diagnóstico de sífilis genera un fuerte impacto emocional en los pacientes. La psicóloga especialista en salud pública Susana Ramírez, también consultada por Infobae Colombia, explicó que «el descubrimiento obliga a revisar los contactos sexuales recientes y despierta dudas respecto a la confianza en la pareja». Muchas personas experimentan confusión, rechazo y una afectación directa en su autoestima y seguridad en las relaciones íntimas. El estigma asociado a las infecciones de transmisión sexual puede provocar ansiedad y depresión, especialmente en mujeres embarazadas que enfrentan el temor de dañar al feto o de sufrir un aborto. Ramírez enfatizó que «los centros de salud ofrecen pruebas rápidas y orientación para detectar y tratar estas infecciones», y recomendó que los pacientes reciban información clara, mantengan un diálogo abierto con su pareja y busquen apoyo psicológico cuando sea necesario.

«El descubrimiento obliga a revisar los contactos sexuales recientes y despierta dudas respecto a la confianza en la pareja»

Susana Ramírez, psicóloga especialista en salud pública

El resurgimiento de la sífilis en América Latina y el Caribe, con Colombia como uno de los países más afectados, pone de manifiesto la urgencia de fortalecer las políticas públicas de prevención y control. Entre las medidas necesarias se destacan la ampliación de las pruebas rápidas en centros de salud, la garantía de controles prenatales exhaustivos, la capacitación del personal sanitario y la disponibilidad ininterrumpida de penicilina G benzatínica, cuyo bajo costo ha desincentivado su producción en algunos países, generando escasez. La OMS y la OPS insisten en que, si se detecta a tiempo, la sífilis es curable y su tratamiento es altamente efectivo, pero el diagnóstico tardío y el aumento de las prácticas de riesgo siguen alimentando una epidemia que ya no puede ignorarse.

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