Alias Pablito ordena atentados del ELN para posesión presidencial en Cali

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La inteligencia militar colombiana reveló que el ELN, bajo órdenes directas de Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias Pablito, tercero al mando del Comando Central (COCE) y jefe del Frente de Guerra Oriental, tiene planeado una serie de atentados terroristas antes, durante y después de la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, prevista para el 7 de agosto de 2026 en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. El plan incluye ataques con explosivos contra peajes, bases militares y de Policía, infraestructura crítica, tropas en movimiento por vías, empresas, y el secuestro o asesinato de integrantes activos y retirados de la fuerza pública, según el informe de inteligencia conocido por este medio.

El anuncio se da en medio de una escalada violenta del grupo armado, que ha mostrado su rechazo a los diálogos de paz. Alias Pablito, señalado como el principal jefe militar del ELN y opositor a las negociaciones, sería el cerebro de la operación que busca desestabilizar el proceso de transición presidencial. El Ministerio de Defensa pidió a la población vivir el 7 de agosto con serenidad, respeto y confianza, mientras se refuerzan las medidas de seguridad en Cali, donde se espera la asistencia de más de 11.000 integrantes de la fuerza pública entre policiales y militares, además de unidades antiexplosivos, operaciones especiales, tránsito, turismo, motorizadas, aéreas, vigilancia, artillería y equipos de evacuación aeromédica y fluvial. También se restringió el uso de drones particulares en la ciudad.

Antecedentes violentos

El atentado más reciente atribuido al ELN ocurrió el 2 de agosto de 2026 en Cúcuta, cuando un carro bomba detonó hacia las 3:45 a.m. en el sector de Tasajero, contra un comando de la Policía. La explosión dejó 11 policías heridos, tres de ellos en estado crítico, y causó daños en instalaciones policiales, comercios, hoteles, bancos y otros inmuebles. En el ataque también murió la perra institucional de la unidad policial, llamada Gorda, un hecho que conmocionó a la comunidad. Este episodio se suma a la alerta actual sobre los planes de alias Pablito, por quien las autoridades ofrecen una recompensa de 5.000 millones de pesos.

El informe de inteligencia no detalla las zonas exactas donde se ejecutarían los atentados, pero se sabe que el área de influencia del Frente de Guerra Oriental es una de las prioridades para el grupo armado. La posesión en Cali, sin embargo, se convierte en un punto focal de la amenaza, dado el simbolismo político del evento. Las autoridades trabajan contrarreloj para desarticular las células terroristas y garantizar la seguridad de los asistentes, mientras el país observa con preocupación la capacidad del ELN para perturbar el orden público en un momento clave de la vida nacional.

La escalada violenta del ELN, que ha sido constante en los últimos años, se explica por la postura intransigente de alias Pablito, quien ha reiterado su oposición a cualquier acuerdo de paz. Su rol como jefe militar del grupo lo convierte en un objetivo prioritario para la fuerza pública, que intensifica las operaciones de búsqueda y captura en las regiones donde opera. La recompensa de 5.000 millones de pesos es un incentivo para obtener información que permita su ubicación, mientras el país se prepara para un cambio de mando que el ELN pretende empañar con violencia.

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